martes, 17 de diciembre de 2013

Por enamorado acabaste cual poeta destrozado.

No hay forma más bonita de romper los esquemas
que decirnos ''te quiero''
y que no haya nunca un ''pero'' después.

Inventando nuestras noches,
cambiando el insomnio por tu espalda,
el café por sexo,
la televisión por amor,
el capítulo de aquella serie por más sexo,
cambiar los días por noches,
la música por tu voz,
el libro por tu voz.
Cambiar todo por tu voz.
En cualquier formato y a cualquier hora.

No hay forma más bonita de rompernos
que esperarte a que bajes a tu portal,
a que cojas el coche
y me lleves a cualquier sitio del mundo.
Me da igual adónde ir,
mientras sea contigo.

Creando paisajes,
que nunca superarán
tus amaneceres.
Ese momento en el que el sol
se despierta,
intentando imitarte,
como si pudiera brillar más que tú.

No hay forma más bonita de romperse,
que hacerlo en tantos pedazos
que nunca podamos reconstruirnos.
Ser un puto rompecabezas
cuya única solución sólo 
pueda realizarse con tus manos.

En una cama desecha
nos deshacemos mientras
el sol se esconde otro día,
cansado de intentar iluminarte.
Porque Bilbao no necesita más luz,
porque ella brilla sola.

No hay peor forma de romperse
que cuando te dicen:

''No me vuelvas a llamar''.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Aparentando lo que ni siquiera quiero ser.

Me tumbo en silencio, echa un ovillo en la cama, la manta hasta la cabeza y las lágrimas por mi rostro. Me aprieto con fuerza la muñeca y lloro aún más. Mi cabeza es un desastre, igual que yo. Sólo veo sangre, todo borroso, todo lleno de dolor. Resquebrajada por dentro, sin arreglo, y sin otro pensamiento en la cabeza que mi propio suicidio. ¿Qué narices estoy haciendo? ¿Cómo soluciono todo esto? No tengo respuestas a semejantes preguntas, soy como un barco a la deriva, donde el mar se enoja y comienza a encresparse.
Me ahogo con el aire, con mis lagrimas, con el simple hecho de pensar siento que me muero. Intento aparentar que puedo, que estoy bien, y que podré salir de esto. Pero pasan las horas y yo sólo puedo pensar en la ganas que tengo de saltar, de irme, de dejar de ser una cobarde. 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Y esa manía de quererte haciendo que no dueles.

Me gustaría rectificar. Haberte dicho "Quédate" cuando te dije "Vuelve mañana", o "Soy una completa gilipollas y una orgullosa, mi amor, se me da fatal hablar del amor" cuando te dije "Adiós". No supimos arreglarnos a tiempo, porque sucede que nosotros ya estábamos rotos mucho antes de que lo nuestro comenzase a venirse abajo. Perdóname cuando me hice la dura, cuando decía que no importaba, aunque estuviese llorando.
Es verte pasar y sonreír sin que me veas, enamorarme de ti hasta el punto que lo hice, que dolía, que sangraba incluso. Esas heridas que aún hoy continúan abiertas y la hemorragia no cesa. Pero sé que las tornas han cambiado. Sé que se acabaron los besos entre gemidos, o las sabanas deshechas, los besos de lujuria, y las noches en vela. Se acabaron las miradas y las sonrisas de complicidad, todo aquello cuanto anhelaba cuando estaba lejos de ti. A lo mejor, y probablemente, ésta sea la última oportunidad para recordarte cada segundo que pasamos juntos. Mis sueños también cuenta, por si acaso lo dudabas. También cuentas las llamadas y las noches en vela escribiéndonos mensajes.
Estaba equivocada ¿sabes cariño?, estaba equivocada a todo lo que creía saber sobre el amor, todo lo que me habían contado hasta que te conocí era totalmente falso. Todo. Creo que no seré capaz de explicarme adecuadamente, pero lo intentaré; Amor, es eso que siento dentro de mí cuando sonríes, ni hablar quiero de lo que es cuando tus manos me acarician. Amor es tu cuerpo desnudo bajo mis sabanas o nuestras risas acompasadas. Mi parte consciente cuando estoy a tu lado me pide que pare, que sea cauta, que ya es suficiente. Pero mi corazón no quiere, solo quiere acabar lo empezado. Amor es esa sensación de calor a pesar de los menos dos grados que hace fuera.
Y es que últimamente todo es tan diferente, o tal vez el problema es que es siempre igual, o no lo sé amor, estoy confusa. Tengo la impresión de estar perdiendo interés por todo. Tal vez se deba a que estoy creciendo, o que la vida se está volviendo mas hija de puta. Cada segundo que pasa me doy más cuenta que lo que necesito es a alguien que se quede a mi lado sin importar lo difícil que sea estar conmigo. 
Nunca fui consciente de lo que hacía, nunca quise irme y sin embargo tuve que hacerlo, porque no me dejaste otra alternativa, porque me pediste que me fuera. Y hoy, meses más tarde vuelvo a pensarte con tu sonrisa y sin camiseta.

sábado, 23 de noviembre de 2013

No oigo ningún ruido, ningún sonido, mi piel tirita de frío, mi corazón late lentamente, como queriendo dejar de hacerlo, y en mi cabeza unas voces. Unas voces, que me dicen qué hacer, cómo y cuando. Estoy aquí sentada, mirando el horizonte, nunca antes había llegado hasta aquí. Siento frío, y miedo, tengo ganas de saltar y dejarlo todo atrás, pero tengo miedo de que algo salga mal. La música suena a todo volumen en mis oídos, el viento choca contra mi piel, he dejado el abrigo en casa, pero tampoco me importa. El cigarro se consume poco a poco, el aleatorio elige la música, y el número de canciones escuchadas aumenta. Mis lágrimas no cesan, y mis piernas continúan temblando. Me duele el corazón, por dentro, como si me lo hubiesen roto en mil pedazos. ¿Y yo pretendo seguir con vida? Si sólo soy un desastre, estoy tan perdida que no sé por donde empezar a buscarme. Nadie me escucha, nadie entiende que ahora mi vida carece de sentido y con lo único que sueño es con mi muerte, las demás sólo son pesadillas. Pesadillas que se repiten una y otra vez, incesantes. 58 noches seguidas el mismo sueño y la misma pesadilla. Polos opuestos. La vida y la muerte. 
Soy consciente de lo que le han hecho a mi vida, la manera en la que la gente la ha destruido, y por tanto, la manera en la que me han destruido a mi. Por primera vez sé que es lo que quiero, y el camino para conseguirlo. Y es que todo es demasiado duro para mi, para mi significa no tener que seguir fingiendo nunca más.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Todos los días de mi vida

''Mi teoría es que esos momentos impactantes, esos destellos que ponen patas arriba nuestras vidas, son los que acaban definiendo quienes somos. La cuestión es que cada uno de nosotros es la suma de todos los momentos que hemos experimentado con todas las personas que hemos conocido. Un momento de amor total, físico, mental y de cualquier otro tipo de amor. Pues esa es mi teoría, que esos momentos impactantes definen quienes somos. Lo que nunca me había planteado es si algún día no recuerdas ninguno de ellos.''

viernes, 8 de noviembre de 2013

1801

Llega un momento en la vida de toda persona, que por una u otra razón, acaba decidiendo que no puede seguir así. Mi caso por ejemplo, el momento de poner una caducidad a todo lo que me rodea. La necesidad de escapar de aquí, la necesidad de morir de una vez. Me miro al espejo y pienso que no puedo más, que me doy tanto asco que no me puedo ver reflejada en el espejo sin llorar, que no soporto a la gente de mi alrededor. Que ya me he cansado de dar, y no recibir una mínima parte. Poco a poco se van amontonando las cosas hasta el punto que pueden conmigo y me entierran en lo más profundo del pozo. Y nadie me ayuda a salir de ahí, me ahogo y nadie se da cuenta, nadie se da cuenta de que ya he muerto por dentro.
“- Adiós - dijo la niña que creía ser fuerte, y se fue.”

lunes, 4 de noviembre de 2013

"Esta mañana me han dado una charla sobre la importancia del "te quiero", sobre la importancia que tienen estas dos simples palabras en nuestras vidas. Me han hablado sobre lo extremadamente importante que es decirlo a tiempo, cuando realmente se siente, porque ocurre a veces, que más tarde, por circunstancias de la vida, acabas lamentándote de no haberlo dicho. Cuando esas dos jodidas palabras te retumban dentro durante años y acaban por destruirte."
Otras veces acabas arrepintiéndote de haberlo dicho, a personas, o en circunstancias equivocadas.

domingo, 27 de octubre de 2013

“No tengo ganas de levantarme porque ya no me das los buenos días entre las sábanas. Ya no me desayunas. Ya no me arrimas a ti y me comes la boca entre sonrisa y sonrisa. No esperas que te muerda el labio, no espero que lo esperes. Ocurre que mientras todas lloran porque su ex las quiere pero no las hace caso y se lían con otro, yo sonrió por fuera y lloro por dentro sin liarme con nadie, porque me enamoraste hasta lo más profundo de mi ser, y odio lo que hiciste. ¿No había otra forma de matarme? ¿Una más rápida? Pues no, tenía que ser lenta y dolorosa. Estoy cansada de estar cansada y harta de llorar por alguien como tú. 
Ocurre que a diferencia de ti, yo si te echo de menos, aún sueño contigo. Aún pienso en ti. Aún pienso que hay una esperanza, para ti y para mi, aunque sea pequeña, pero pienso que aún la hay. Yo, aún te amo.” 
                                            MG. 

miércoles, 16 de octubre de 2013

Venimos solos, nos vamos solos.

Te despiertas una mañana más, cansada, sin ganas de seguir viviendo. Llueve, las aceras están mojadas, y el frío recorre tu cuerpo. Te tapas con la manta todo lo que puedes, sabes que eso no empequeñecerá tus problemas, pero sólo quieres que la tierra te trague. Te levantas, con pesadez, sin sentido recorres la casa un par de veces. No hay nadie, el silencio inunda cada una de las habitaciones. Te diriges al baño y giras el grifo de la ducha, empieza a salir el agua, y un espeso vapor comienza a hacerse dueño del baño, el vaho deja leer un “gorda” en el espejo, y tu borroso reflejo de fondo. Te metes dentro de la bañera, con lentitud, como si cada paso te costase la vida. Te das una ducha, lo más rápido que puedes y te vistes con lo primero que encuentras. Subes cada piso a pie, contando los escalones, y cuando llegas al final, sales al tejado y desde allí puedes ver que esta amaneciendo, que la calle está desierta y que hacía más frío del que creías. Te acercas al borde, con tranquilidad, tu cuerpo no tiembla, ni siquiera por la gélida brisa que balancea las hojas. Te sientas en el borde, con la mirada vacía y perdida, sin ningún atismo de esperanza por la humanidad. Pasas unos minutos ahí, sentada mirando a los montes del horizonte, te levantas, y dando la espalda a todo lo que conocías, dejas que tu cuerpo caiga hacia el cemento de la acera, toda esa felicidad que anhelabas vuelve a ti, segundos antes de acabar con tu propia vida, sonríes, y entonces todo se tiñe de un color negro. Por fin todo ha acabado.

domingo, 13 de octubre de 2013

Aprendamos a vivir como el poeta suicida.

“Yo no he llegado al punto y final,
al punto y final se llega cuando mueres
o cuando has conseguido olvidar.
Pero ni he muerto ni sé olvidar.
Por lo tanto sigo viva, o eso dicen
para la mia desdicha, y la tuya
y mientras siga en este puto mundo
yo viviré en los puntos suspensivos.

Que estoy cansada de dar tanta vuelta,
sin sentido, porque esto no lo tiene.
Que estoy dispuesta a dejarlo todo atrás. 
Dispuesta a parar e irme en tu busca.
Que yo quiero ser el punto y seguido,
contigo, y solo contigo amor mío.

Ya pueden follarles al punto y final,
a las despedidas, a los llantos y al olvido.
Porque sabes tan perfectamente como yo,
que duelen. Llegan a doler no poco,
más bien hasta el límite de lo prohibido.
Aferrémonos al último resquicio de esperanza

Ahora es cuando yo te digo,
seamos el punto y continuará,
de esta nuestra historia.
O el punto y seguido, o el punto que quieras,
pero que continúe por encima de todo,
que continúe para toda la vida.”

domingo, 6 de octubre de 2013

“Quizás este disparatado dolor sea menor cuanto más pequeña me haga.”

Duro invierno que me espera, aún queda la mitad del otoño, pero por las noches ya necesito a alguien a mi lado. Si el amor fue creado para los suicidas que apunten una más a la lista. Ya no lloro, ya no puedo, soy un manojo de nervios y una esclava de mi misma. Tus besos en mi cuello como droga antidepresiva, tu olor en mi piel y una muerte segura después de esta noche. Sólo las sábanas son testigo de lo que sucedió, una noche entre gemidos y sonrisas. Sobretodo la mía, mientras te miraba encima mío. Que largo se hace el tiempo cuando empieza el frío. Que cortos saben tus besos y tus caricias en mi espalda. Como duele tu perfume en mi piel y saber que eso es todo lo que tengo. Probablemente este invierno sea parecido al anterior, con mi manta y las horas frente al ordenador, pero sin tus piernas de por medio.
Alargo las despedidas por si no vuelvo a verte, por si esto se acaba aquí y ya no hay marcha atrás. Despedidas con lágrimas. Palabras que te dejan sin palabras. Que sorprenden, que despistan. Esa sensación que dejaste cuando te fuiste de mi cama, que me pesaba hasta la sombra. Pisadas grises, autobuses llenos, páginas de libros en las que perderte y perder de vista al resto. Risas. Y prisas por contestarte. Por comerte la boca, por follarte en sueños. Prisas por respirar tu aliento o acariciar tu sonrisa. A veces la vida no sigue, a veces solo pasan los días, y tú con ellos, poco a poco, mientras observas desde una esquina. Que vivo con la maldita costumbre de ilusionarme, y luego llevarme la hostia. Que busco ansiosa un clavo que me quite otro clavo, pero esto no funciona así, al final acabaran por quedarse dentro los dos. Vivo viendo la pena reflejada en el espejo.
¿Y si ahora decido ser egoísta y por primera vez luchar por lo que quiero? Luchar por un invierno entre tus piernas, con tus besos en mi nuca y tus manos en mi espalda. También podría darme media vuelta e irme, pero yo no soy de esas, quedarme al margen no es mi estilo. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Adiós y un lo siento.


Me quedé con ganas de escribirte. Reconozco que te busco. Desde el tuyo, los demás amores me saben a poco e incluso a mucho. Tanto que empacha, y vuelvo a quedarme vacía. Hacia tiempo que quería escribir esta carta, no había sido capaz de coger un bolígrafo y papel, y por primera vez decirte adiós. Nunca habrá palabras suficientes para explicar lo mucho que echo de menos cada segundo que pasamos juntos, pero tampoco puedo explicar todo el daño que he sufrido por estar a tu lado. Si alguien tiene la culpa soy yo, por permitirme el lujo de mantenerme impasible a todo cuanto ocurría. Por una parte siento que todo lo que hice fue en vano, como si nada tuviese suficiente importancia. Cada minuto junto a ti era más lento, me quedaba en esos momentos y de ellos no salía. Necesito que me perdones, nunca dejaré de amar cada caricia que me diste, o nuestros besos sobre la cama, pero ya nada es lo mismo. Los cigarros se han consumido y los cafés enfriado. El verano ha acabado, y el frío otoño comienza de nuevo. Tu sudadera ya no me abriga, ni tus besos me estremecen. Echo de menos tu sonrisa bajo las sabanas de mi cama, y nuestras risas a media noche. Hemos cambiado, puede que a mejor o puede que no. Pero nadie podrá quitarnos todos esos momentos juntos, porque no, porque nos pertenecen. Créeme al decir que nadie te amará como yo.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Habitación 313

A veces mientras paseo, veo parejas jovenes juntas, sentadas en un banco, o despidiéndose junto al puente. A veces no, siempre. Parejas con cómplices miradas. Sonrisas y un par de besos de imprevisto. Me hacen sonreír por un segundo pero luego vuelvo a la realidad. Pero no sólo parejas jóvenes y enamoradas, también ancianos de la mano, personas que llevan una vida juntos y aún después de setenta años pueden presumir de estar locamente enamorados de su pareja. Desde siempre y para siempre se prometieron, y así parece que será. Con miles de historias que contar a sus nietos en una reunión familiar o en una comida. 
Estos últimos me ponen los pelos de punta, pero de una forma bonita, porque puede que la otra persona no sea tu media naranja pero aún así están juntos a las duras y a las maduras, e incluso puede que no esperasen estar toda una eternidad juntos, pero así ha sido.
Entonces me miro y pienso “¿Quién va a querer a alguien como desastre? ¿A alguien sin estabilidad mental ni de ningún tipo?” Me respondo sola. No me veo de anciana contando batallitas a nadie y mucho menos a unos nietos inexistentes.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Hasta con sangre en las lágrimas.

Quisiera ponerme a escribir y que las palabras brotasen solas, pero no es así, salen a trompicones, poco a poco, clavandose como puñales en la espalda. Quisiera saber que sentir o como actuar, venir con un manual de instrucciones, como los muebles del Ilea.
Llevo semanas sin pegar ojo, aun durmiendo nueve horas diarias.  Queriendo ahogarme en mis propias lágrimas sin llegar a soltar una. Con los nervios a flor de piel y con el filo de la cuchilla apretando mi muñeca. Enterrando mi ser medio desnudo entre las sábanas de una cama ajena.
Juraría haber creído oír tu voz, llamándome, suplicándome que volviese, y diciéndome que sin mi no eras nada. “Pobre loca, que cree oír voces, debería estar encerrada de por vida.” Yo me quede a medio camino de ser humana, me faltó el par necesario para, plantarle frente a la vida o bien suicidarme, y resulta que no soy capaz de elegir una sola opción. Estoy atrapada en un bucle repetitivo y monótono, cansino. Algo que duele por el simple hecho de respirar. Duele. Duele más tener que seguir viva que las heridas que yo misma me inflijo. Otra tarde gris de este mes de Septiembre, lluvia y apenas un par de días para cumplir los dieciséis. Otros año más para mis memorias, otro año, el peor año. Con más dolor que alegría. Con más lágrimas que sonrisas, con más cortes que pulseras. Y es que esta vida es muy puta, pero nadie tiene un par bien puesto, nadie se la ha follado aún.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Just a real dream

Por primera vez eras tú quien me buscabas a mi y no al revés. Me sujetabas la mano con fuerza y me costaba creer que no te hubieses ido aún. Sonreías, y por primera vez desde hace mucho tiempo, era feliz, completamente feliz. La televisión encendida y los cristales empañados. Debía ser una fría tarde de invierno, porque nos tapábamos con una manta en el sofá, y la calefacción estaba prendida. Mientras tus manos jugaban con el cierre de mi sujetador y me susurrabas cosas que no llegaba a entender. De pronto empezó a sonar nuestra canción, me derreti con tu sonrisa, me enamorabas. No me podía creer que tanta perfección fuera nuestra, solo nuestra, juntos, en silencio. No hacían falta las palabras de por medio, nuestras miradas lo decían todo...
Y entonces desperté. Me abordaba esa sensación de que se te cae el mundo encima, que quieres volver a dormirte, que no quieres despertarte nunca. Rompí a llorar y miles de lágrimas comenzaron a caer, sentía que me ahogaba. Tu calor a mi vera, tus buenos días nada más despertar, nuestros desayunos en la cama, todo eso se había esfumado. Quería volver a sentirte por las noches respirar junto a mi.

sábado, 7 de septiembre de 2013

346, del sector 12

Olor a café recién hecho, la cama deshecha y la almohada empapada, no significa que esta noche haya tenido acompañante, más bien ese es el problema. Que no ha habido nadie. Sólo yo. Yo y mis ganas de comerte la boca, yo y mis ganas locas de gritarte para ver si así me escuchas. Tienen razón, tú eres el lobo, y yo la oveja suicida. 
Hace tiempo pintaron de rosa mi vida, pero con el paso del tiempo la pintura se descascarilla. El sonido del vidrio al caer en el suelo, al romper por el impacto. Algo así debió sonar dentro de mi. Algo así porque hace tiempo que estoy rota por dentro. Te suplicaría que volvieses, pero no somos dos críos, y ni yo quiero verte ni tu quieres verme. Hagamos esto más sencillo. Olvidemos las noches que pasamos en tu cama, olvidemos que me conociste de casualidad en un bar, y que, digamos sin querer, derramaste mi copa. Un par de miradas y aquí estamos hoy, yo escribiendo y tú leyéndome. Aunque nunca lo vayas a admitir, sé que nunca fui más que la decimosexta de la lista. 
Suena una melodía a lo lejos, una canción, nuestra canción. Y tu voz acompasa la letra, tu dulce voz. No quisiera tener que negarte lo que una vez te juré, amor eterno, incondicional. No recuerdo nada más, ya es tarde para mi, para ti, pero aún más para nosotros. Tal vez yo era ese nada que lo cambiaba todo, o tal vez no.
“El último, déjame hacerte una vez más mía, pequeña.”

martes, 3 de septiembre de 2013

“Y ya nada volvió a ser como antes. Y, tú y yo, nosotros, volvimos a ser desconocidos, pero esta vez, desconocidos que, durante un tiempo, se conocieron, o se hirieron como prefieras decirlo, muy bien. No me preguntes por qué o cómo, pero uno de los días más tristes de mi vida fue aquel en el que nos cruzamos y nos dimos dos besos, en lugar de uno. No sé si me explico. Que aquel día nos miramos a los ojos y, aunque sonreíamos, todo era maquillaje; una mera formalidad. Estábamos ausentes, cariño. Tan quemados, tan perdidos, tan con ganas de que alguien nos encontrase de nuevo. Y yo te hubiese dicho que aún te buscaba por las noches. Que aún te tarareaba cuando estaba sola. Que aún ojalá un nosotros. Pero por qué iba yo a decirte nada, si ya lo habíamos perdido todo. Nos habíamos perdido mutuamente. Todo, que se dice rápido, casi tan rápido como perdimos aquello. Y recuerdo cuando me decías que cuidado, que eras un precipicio, y que yo tenía tendencia a resbalar. A enamorarme, vamos. A caer, y con ese estilo que sólo tienen los poetas, es decir, hasta el fondo. Hasta lo insalvable, hasta todas esas ojeras que ya ni el maquillaje puede esconder, porque hay cansancios, algunas heridas, que marcan el brillo de tus ojos. Qué más da o a quién le importa que siga perdiendo en este no saber que hacer: si olvidarte o sangrar un poquito más, quizá con la esperanza de que termines volviendo y me digas al oído, muy bajito, que, como yo, nadie ha sabido escribirte, o quererte,  o quizás romperte, mejor.”

jueves, 29 de agosto de 2013

Después del fin, no queda nada

Últimamente ya no me siento bien, esa sensación de vacío que se apodera de mi ser, ha vuelto y está ganando la batalla una vez más. Esas incontrolables ganas de llorar a cada segundo, y las voces que no ayudan. 
Pienso en hace diez meses y me veo igual, sentada delante del espejo, llorando, sangrando. Las voces han vuelto a ganar. Al final acabaré haciendo daño a alguien importante de mi vida. 
Volvía a sentir que podía comerme el mundo, ahora siento que el mundo me come a mi. Vueltas en la cama y en la cabeza, daños colaterales en las muñecas.
Dicen que el dolor te hace más fuerte, seamos sinceros, el dolor es una mierda, te hace sangrar, te rompe la humanidad. Sabes que estas mal, cuando aunque te bebas la botella de vodka sigues sin anestesiarte.
Todo ocurrió tan despacio pero tan deprisa al mismo tiempo, deprimiendo cada célula de mi ser pensando que no soy lo que debería ser. 
Últimamente extraño tantas cosas, entre ella mi maldita estabilidad mental, estoy harta de subir y bajar sin sentido, de frenar y correr, de correr y frenar cada dos por tres. Estoy harta de poder recordar, sólo quisiera olvidar todo aquello que me dañó.
La misma canción otra vez, creo que ya es hora de parar, de olvidar. De dejar de existir.

lunes, 26 de agosto de 2013

Sin título de la entrada.

Estoy llorando y escribo con dificultad, apenas veo y este dolor no remite. Me siento de mil formas a la vez, no sabría explicarlo, es extraño, es frustrante. 
Quisiera ser ese nada que lo cambia todo, pero siempre soy ese nada que se ahoga. Éste será un frío invierno, será duro, como el anterior. Con la única diferencia que ya no tengo miedo a perder a esos que, según ellos, aún les importo. Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, solo llego a pensar en mi propia muerte, y me hace preguntarme en sí alguien se percataría de que ya no estoy. Estos días no están siendo fáciles, demasiadas cosas en la cabeza y mucho rencor acumulado. 
Quiero gritar, quiero llorar y desahogarme, necesito irme otra vez de esta mierda, no puedo evitar pensarlo, pero no puedo volver. ¿Otro curso igual? No podría soportarlo. No quiero seguir con esto, ahora mismo no quiero seguir con mi vida.
  
                          Y el último pilar se cayó.

jueves, 22 de agosto de 2013

Y en tres, dos...

Observo atenta al reloj, la forma en la que las manecillas hacen tic-tac y nunca se paran. Como pasa el tiempo y como por mucho que lo deseemos no se detiene. De alguna manera ya presiento como voy a pasar mi invierno, con sudaderas todo el día y pulseras en las muñecas, no exactamente como complementos. Horas en el baño, comida a todas horas o a ninguna, sin un término intermedio. 
Hablándolo el otro día me dijeron que aunque era difícil, se podía salir de toda esta mierda, va a hacer un año ya, que pesado se ha hecho, y yo sigo mirando la comida como sí fuese a comerme ella a mi. Digo que estoy bien, que ya no tengo depresión, pero, ¿Realmente lo estoy o es lo que quiero hacerme creer a mi misma? No lo sé, en unas semanas lo sabré. En unas semanas cumpliré 16, y se supone que tiene que ser dulces, los míos más bien serán agónicos.

                                           ...,uno.

jueves, 27 de junio de 2013

Adiós

"Otro viejo día, huele a infierno cabreado con el mundo sin espejo que refleje a la más bella del reino, busco el rumbo mi rango, a tientas el cuaderno y una frase que me explique porque coño me levanto."

Y es que sin razones algunas en la cabeza por la que seguir viviendo, no hay un "Buenos días mi pequeña" ni siquiera un simple "Hola", te miras al espejo y te preguntas que coño has hecho mal, ni siquiera se por qué escribo en segunda persona si todo lo que escribo son mis sentimientos plasmados como puedo.
Prácticamente las cosas no han cambiado, más de un año, y mirame, aquí sigo destruyendome por dentro poco a poco y sonriendo por fuera cada día. No estoy bien, si lo admito, deje de ir al psicologo porque estaba harta de preocupar a nadie, y otra vez, otra recaída, otra vez los atracones y las horas en el baño. Y no, no puedo ni quiero, pero soy débil y las voces fuertes. Esas voces son las mismas que me dicen que apriete el gatillo aunque esperen un resquicio de esperanza en lo más profundo de mi ser.
Me dijeron adiós, sin ningún pesar y me siento estúpida por intentarlo tantas veces. Y es que el miedo a no ser suficientemente buena está demasiado presente hoy en día, y ya no sólo es el simple hecho de que me tiemblen las manos al escribir, que me duela el pecho al respirar o que me ahogue al hablar por los nudos provocados en mi garganta. 
"De decepciones hasta el cuello" Y acabaste ahogandote, mejor dicho yo, yo me acabé ahogando esperando lo que no debía esperar. No esperar a quien no debe ser esperado. Y acabé rompiendome,  fui tonta y no supe solucionarlo entonces, ahora menos, ahora ya he perdido los trozos. Ahora ya es demasiado tarde.

martes, 21 de mayo de 2013

(Con título)

Hace ya tres años de todo esto, que despacio pasa el tiempo cuando hay cargas a tu espalda. Cada día es un día más, ni mejor ni peor, simplemente uno más. Tres años, es la quinta parte de mi vida, y aquí estoy, escribiendo unas líneas, unas palabras con apenas sentido que no sé si alguien va a leer.
Parece mucho, pero en realidad no es nada, se hace largo por los interminables días, por las agónicas horas sentada en un banco mirando a la nada. 
Ando y de repente me paro, como si mi cuerpo no quisiese responder o no supiese a donde iba, no sé cual debería ser mi próximo movimiento, no lo recuerdo. Todo viene dado del momento que estoy pasando, el miedo y el malestar general, el sentir que se te clavan las costillas al respirar. El velo de lágrimas, el sentimiento de derrota, eso es lo que más daño hace. La derrota y el vacío interior. Porque sabes que a nadie le importa, que nadie puede evitarlo.   Y simplemente te resignas a seguir, porque sabes que no tienes otra opción.
¿Y si nada de esto termina? No, más bien, ¿Y si todo esto acaba conmigo? ¿Qué pasará entonces? ¿A cuanta gente le importará mi marcha? Irónico, ¿No creéis? Toda mi vida preocupándome por todos y ahora, cuando soy yo la que necesita ayuda, no hay nadie, ni un alma. Y es que alguien me dijo una vez - y qué razón tenía- que "nos vamos como hemos venidos, solos, sin nadie".

Y así van pasando los días, uno y otro, y otro más, uno menos si lo prefieres.

lunes, 20 de mayo de 2013

Ni más ni menos, la realidad de las cosas

Te recuerdo mirándote al espejo con los ojos empañados por las lágrimas. Seguro que hasta tú recuerdas el momento en el que te pregunte qué era lo que veías al reflejarte y que te confesaré que tu respuesta me dolió, se me clavó muy dentro.
No es el espejo, soy yo, es mi cuerpo el que no gusta, no consigo ser suficientemente buena, no consigo ser ni la mitad de buena de lo que quisiera. 
¿Pero te estas escuchando? Porque yo sí, también oigo el grifo abierto y el agua corriendo mientras al otro lado de la puerta se oyen tus arcadas. ¿Te das cuenta? Esto no está bien, necesitas ayuda, lo sabes, pídela.
¿Ayuda? ¿De quién? ¿Para qué? Sabes que estoy sola, no hay nadie, ya no se como decir que no puedo más, pero mírame por dios, no doy más que repulsión, es normal que nadie con dos dedos de frente quiera siquiera mirarme a la cara, es normal y totalmente comprensible. ¿Quién quisiera ser el novio de una bulímica que se autolesiona cada día? Dime. No, espera, yo te lo diré. Nadie. Esa es la respuesta, porque esto va así, yo sonrío, pulseras, mangas largas, y fingo que aquí no pasa nada. Pero un día, un descuido en el baño y alguien me descubre, ¿Y quieres saber qué ocurre después? La loca de mi tiene un club de haters profesionales, cuchicheos, miraditas y esto parece el plató de la prensa rosa, no es que me importe lo que piensen, ya no. Es el hecho de que nada está bien. Llegar a casa, comer hasta más no poder, empacharse e ir corriendo al baño solo para echarlo todo, toda esa mierda que esta dentro de mí, quiero un cuerpo bonito, que me miren al pasar. Eso es lo que quiero.
¿Y esta es la sociedad que hemos creado? Las chicas se obsesionan con su físico, dejan de comer y vomitan por doquier. Te creaste una realidad abstracta en tu mente, que no tiene ni pies ni cabeza, pero es la que tú quieres creerte. Hazme un favor, mejor dicho, hazte un favor, mirate al espejo, y empieza a quererte, porque si no te quieres tú, creeme que nadie va a quererte.

martes, 14 de mayo de 2013

Sorry for being born.

"- ¿Que se siente con eso de la depresión? - Preguntó. - Es como ahogarse. Pero, puedes ver como todos a tu alrededor respiran." Es ver como intentas animar a los demás mientras al otro lado del telefono estas llorando, mientras no eres capaz de mirarte al espejo sin llorar, sin darte asco. Estas sola y te tiemblan las piernas, se te acalera el corazón y una gota de sudor frío te recorre la espalda. Estas con gente y te agobías, la gente te rodea y sientes que necesitas respirar, pides espacio y nadie te ha oido.
¿Sabeis que es que te digan que nadie puede ayudarte? ¿Que no hay nadie de la manera que necesitas? Porque os aseguro que es depresivo, que dan ganas de rajarse las venas. Que no solo te sientes inutil, sino sola, te hace sentir estúpida hablando sola encerrada en tu habitación. Decidir que ya es hora de hacer algo, que así ya no puedes seguir porque sabes que si sigues así, dando sin recibir, en un futuro acabaras mal.
Porque, ¿Quereis que os sea sincera?, Yo no me veo de aquí a dos años en ninguna parte, y mucho menos preparandome para ir a la universidad, me veo más bien enterrada a dos metros bajo el suelo. No soy capaz de pensar con claridad, ni con claridad ni con turbidez. Puestos a ser sinceros diré que tengo miedo, tengo mucho miedo a todo lo que me depara el destino, tengo miedo a que la gente me olvide, a que deje de importarle a las pocas personas que aun les importo.

Tengo miedo a que deje de importaros si os quiero o si os dejo de querer.



sábado, 27 de abril de 2013

"A nadie le importa mientras todo vaya bien."

Hacer como si todo aquello que hace unos meses me destruía por dentro y me rompía en mil pedazos ya no me importase, como si ya no hiriese, como si todo eso hubiese pasado a otra página, hubiera cambiado de libro, o como si todo hubiese simplemente desaparecido. Y en realidad no, eso no ha ocurrido, nunca, esa mierda sigue ahí y cada vez pesa más, cada día que pasa me cuesta más levantarme de la cama y mirar por la ventana, porque sé que que de una manera u otra, ese día será tan nefasto como el anterior. Me cuesta más incluso respirar hasta el punto de que me falta el aire, siento que me ahogo, y veo como todo se difumina, las siluetas son sinuosas, y ya no hay nitidez suficiente para diferenciarlas.
Cada tic-tac del reloj es un segundo agónico. "Tic", pienso más en cosas que no tienen sentido, "tac", en personas que no saben que existo. Cuando alguien menciona tu nombre siento que las piernas no me sostienen, cuando pienso que si hubiese hecho algo diferente todo sería diferente. Esa sensación cuando pienso en todas esas cosas que no digo. Pero no, yo me lo callo y aguanto, sonrío y asiento, luego soy yo la mala, la falsa, la que pasa de todo el mundo y a quien no le importa nadie. Si tú supieses, pero resulta que jamas lo sabrás.
¿Pero sabes qué pasa? Que llega un momento que no puedes más. Que te sientes sola. Que quieres acabar con todo. Que no piensas. Que no puedes seguir así porque sabes que no vas a ninguna parte. Que llega un momento que las heridas no cicatrizan y éstas siguen sangrando sin parar.
Tocar fondo de una manera diferente cada vez, de que ya no sé que pensar de nadie, ni siquiera sé si puedo confiar en alguien. Si fingo es por cosas que aun sé que puedo esconder, fingir por miedo a perder a las personas que quiero y que realmente me importan, no por cosas que están perdidas. Estoy harta de sonreír tanto, me cuesta, me cansa, simplemente me agobia. 
Pero resulta que siempre hay alguien que pregunta que me ocurre, que si estoy bien, si necesito ayuda, cada vez una persona diferente, y de pronto alguien que me ofrece una ayuda que sé que puede solucionarme, cerrar los ojos y dejarme arrastrar por lo que tenga que suceder.


Dicen que todo tiene un principio y como buena historia debe tener un final. 

jueves, 4 de abril de 2013

Live when you're alive.

Nos pasamos media vida mirando hacia atrás, teniendo remordimientos de cabeza por todo aquello que no fue pero podía haber sido. Recordando una y otra vez ese pasado que sólo nos lleva a quebraderos de cabeza, nos importa más el pasado de lo que debería, sólo es eso, pasado, y no va a volver. Vale, entiendo que es la vida que hemos pasado, que es lo qué somos, lo que hemos dicho y hecho. Las personas que nos han rodeado, los besos que nos han dado, todo eso forma parte del ayer.
Nos pasamos la otra mitad del tiempo preocupados por "el qué pasará" cuando ni siquiera nosotros mimos lo sabemos y no podemos hacer nada para evitarlo. Intentamos satisfacernos a nosotros mismos, a quienes nos rodean y nos quieren para que sean felices. Intentando buscarnos un futuro para ser alguien en la vida, pero las cosas salen como salen. De la misma que manera que hoy estamos haciendo planes para nuestra vida como que dentro de dos días estamos en el psiquiátrico.
Y es que tenemos un problema, resulta que no apreciamos las cosas cuando las tenemos, vivimos preocupados del futuro o el pasado sin importarnos el presente. Sin disfrutar lo que tenemos.

Y de repente te das cuenta de todo, abres los ojos y frenas, piensas e intentas aflojar, rectificar y simplemente vivir el momento.

Eso que dicen de "Carpe Diem".

martes, 2 de abril de 2013

Por un lo siento que llegó demasiado tarde

"Y entonces es cuando alguien con tu misma colonia pasa a mi lado, me quedo un segundo pensando de que me resulta tan familiar ese aroma, y así, como respuesta a mi pregunta recuerdo nuestras tardes encima del sofá, de fondo las voces de unos monólogos que te sabes de memoria, que cortas un beso para ir a la par que la voz, es ridículo pero haces que de mi salga una risa, y me miras como si fuese yo la rara.
No estamos solos, pero eso me da igual, y al parecer a ti tampoco te importa mucho, acaricias mi piel bajo mi blusa, ella intenta esconderse tras la pantalla del portátil, muerta de vergüenza. La miro y sonrío, está roja, pero no llega a igualarme. Tú sigues acariciando mis labios mientras yo siento que me tiembla cada centímetro de mi cuerpo. Me susurras al oído que soy preciosa y yo lo niego tantas veces como lo dices. Quisiera estar a solas contigo, que el tiempo se parara y no tuviésemos que dar explicaciones a nadie. 
Te levantas y nos dejas solas en la sala, ella me mira y sonrío, me levanto y te sigo. Estas mirando el horizonte desde la ventana, te miro desde el marco de la puerta. Me haces sentir tan pequeña, tan poca cosa, pero a la vez siento algo que nadie más ha podido despertar. Me acerco a ti y te beso, se para el mundo para mí, solo existes tú y tu mirada, esa que me vuelve tan loca. Solo un ¿Qué hacéis? procedente de la sala me saca de aquel trance."

Todo aquello fue maravilloso mientras duró, pero dicen que nada dura para siempre, ni lo bueno ni lo malo. Y ahora que ya son ocho meses después, qué he cambiado y aprendido, me doy cuenta que ya no eres el único que puede hacerme tocar el cielo. Que han sido muchos cambios, en lo que a mi me parece, muy poco tiempo. Pero es algo curioso, porque a todas las personas que quiero acabo perdiéndolas, de un modo u otro. Y siendo sincera, no estoy dispuesta a perder a nadie más. Me tragaré el orgullo cuantas veces sea necesario, moriré mil veces si se requiere. 

Sé que es demasiado tarde para cambiar nada de lo que hice, y me duele la manera en la que ya nadie está. Que no hay nadie que cuente conmigo ni que confie en mi. Pero soy persona y como tal me equivoco, me duele decir que tenéis razón y que seguramente solo haya sido una completa egoista a lo largo de toda mi vida, pero una egoista que hubiese dado la vida por todos y cada uno de vosotros. También me duele decir que esta situación está marcando mi vida, y como tal, estoy acostumbrandome a ello. Y de la misma manera en la que yo os he fallado a vosotros, vosotros me habéis fallado a mi. Todos nos merecemos segundas oportunidades, y yo no creo ser menos. Sé que de estable tengo lo mismo que de rubia natural, y naturalmente un lo siento a estas alturas os dé igual, pero no importa, yo necesito decirlo, y lo hago de corazón. 


Un lo siento por todos aquellos que llegaron demasiado tarde.

jueves, 28 de marzo de 2013

Lamento cada palabra que escribí.

Me paro a pensar y vuelvo tiempo atrás, me doy cuenta de cómo han cambiado las cosas, de qué ha habido demasiados cambios y no puedo evitar preguntarme el por qué de éstos, cómo he llegado a este punto en el que no avanzo, en el que nada me parece importante pero de la misma manera me hace daño, cómo he llegado a este punto muerto. Me limito a percatarme que con las  chicas que pasaba los recreos contándonos la vida ya no es lo mismo, hemos cambiado, sobretodo yo, y han dejado de contar conmigo, pero yo estaré ahí a pesar de todo, aunque en ocasiones parezca lo contrario simplemente porque todo el mundo que he cambiado demasiado, que ya no dedico el tiempo a las mismas cosas. Sumándole el hecho de que aquello era parte de mi todo ya no está. Se ha ido, como otras muchas cosas y personas, qué simplemente se han cansado y se han ido. Y todo ello ha dejado un vacío enorme en mi corazón. Entonces es cuando deseo que todo sea como hace dos años, que en cada recreo hablemos de los problemas que ahora parecen una tontería y de nuestras bromas. Que las discusiones que tenía con la gente consistieran  básicamente en tonterías, que con simplemente una broma se arreglaban las malas caras, que con hablarlo durante un minuto todo se arreglaba. Cierro los ojos y puedo sentirme ahí, en esos instantes, en ese tiempo donde no me preocupaba de nadie ni de nada, un tiempo cuando era feliz. Los abro y sin embargo me doy cuenta de que ahora es imposible, que todos hemos cambiado, las cosas no se pueden resolver con una broma, ni siquiera hablando y ellas no están ahí para perder el tiempo conmigo como a mí me gustaría, ni siquiera las veo a mi lado. Un escalofrío me embarga acompañado de un sentimiento, el de echar de menos. Intento calmarlo con la idea de que no puedo volver a ese momento puesto que creo haber madurado y eso es bueno, creo que eso es bueno, debo de seguir a delante, pero hay algo que me está frenando, ¿No será el miedo a dejarlo todo atrás?, ¿A perderlo todo? Pero ¿Y si ya lo he perdido?

martes, 26 de marzo de 2013

"Tiene razón, si está pasando todo esto, será por algo."

Estoy tumbada sobre la cama, intentando que mañana no llegue, queriendo parar el tiempo y lo único que me alivia es pensar en ti. Irónico, ¿No crees? Lo único que me alivia es lo que más daño me hace. Joder, todavía puedo sentirte aquí a mi lado, acariciandome, solos, tú, yo y sábanas de por medio. Acariciando tu piel bajo la camisa, intentando provocarte y que fueses tú quién tomase las riendas. Pero el tiempo ha pasado, y todo ha cambiado muy rápido. Hace apenas unos días, mientras iba en el metro, alguien con tu colonia se sentó a mi lado, me faltó tiempo para recordarte, cada momento, cada segundo a tu lado. Me maree y cuando quise darme cuenta me había saltado mi parada, llegaba tarde, pero eso era algo que no me importaba. Dios, ese aroma, sentía que desfallecia, me sentía totalmente inútil, vulnerable. No pude reprimir alguna lágrimas tras el cabello, no podía, salí de aquel infierno y entonces me odie a mi misma. Por mi torceza, y mi debilidad.
Me he dado cuenta que sólo me doy cuenta de las cosas que tengo una vez que las he perdido, cuando ya es demasiado tarde y ya nada puedo hacer. Quería sentarme y poder pensar, pero no tenía tiempo. Para colmo el aire me pesaba el doble de lo habitual, me sentía sin fuerzas, sólo quería que me tragase la tierra. Pedirte una segunda oportunidad, o una tercera, o cuarta. Las que hiciesen falta. Suplicarte perdón. Recordarte lo mucho en falta que te echo. Pero ya es tarde, es tarde para todo, incluso para la esperanza.

sábado, 23 de marzo de 2013

No son sólo palabras, son promesas.

Cuando seas mayor y te mires las muñecas, y tengas un bebe y un marido, y a mi viviendo en la casa de al lado te daras cuenta de lo estupida que estas siendo. ¿Y como puede una persona tan increíblemente importante en mi vida vivir tan sumamente lejos? Vuestros hijos y los míos llendo a clase juntos, una vida perfecta donde nuestros hijos nos pregunten que es la guerra porque no la han conocido. Que no haya dolor, un mundo donde nadie odie a nadie, donde nadie sufra.
Rezo por un mundo en el que nadie conozca el suicidio, ni el dolor. Que nadie este triste, que todos demos sin pedir nada a cambio.
Escribo esto entre lágrimas, ni siquiera sé el porque, el mero hecho de pensarlo me oprime el pecho, supongo que es porque sé que algo tan perfecto no puede ser real en esta vida donde el más aclamado es el que más armas vende. Te quiero, de verdad. Eres algo tan increíble como real. Quisiera poder llamar a la casa vecina y que seas tú quién me abra todas las mañanas. Que nuestros maridos comenten sobre lo mucho que tardamos en vestirnos y nosotras comentemos lo adorables que son. Que nuestros hijos corran por el jardín y me sienta orgullosa de mi misma, de nosotras. Por haber llegado donde estamos. Por haber conseguido cumplir nuestra promesa.
Siempre me dicen que me apoye en las personas que me quieren, en las personas que tengo y que sé a ciencia cierta que no van a dejarme marchar. ¿Pero como apoyarse en una persona que vive en la otra punta de España? Sé que tus abrazos podrían hacerme inundar Europa. Quiero encontrarte, abrazarte y romper a llorar, porque pronto haremos un año, un año que se dice pronto, pero desde luego no ha sido nada fácil.
Para mi cumpleaños ya sé que es lo que quiero. Te quiero a ti.

domingo, 17 de marzo de 2013

Por mucho que pese.


Por culpa de la sociedad de hoy en día muchas jóvenes están obsesionadas con su físico, se creen ver gordas cuando están en los huesos. "Recuerda que lo haces por él..." Fui estúpida por querer adelgazar solo para gustarle. Cada persona es como es, cada uno es un mundo y ninguna persona tiene ningún derecho a maltratar a otra, y menos por el mero hecho de divertirse. Me tiró por la escalera, me rompió una tercera de mis huesos, en ese mismo instante me quería morir, desee estar muerta con todas mis fuerzas. Mi mayor error, haber nacido. Las cosas en casa no iban mejor, mi madre me pegaba, me aterrorizaba ir a clase o llegar a casa. Me daba pánico simplemente el hecho de seguir respirando.
¿Sabeis quienes tenéis un problema? Todos vosotros, los gilipollas de turno que se meten con la gente y se rien de sus desgracias. Puta gorda, comémela. La próxima vez que te intentes suicidar hazlo bien. Nadie te quiere, estas sola. Pues os diré algo, todos tenemos a alguien, aunque viva a kilómetros de tí, pero siempre hay alguien que está para ti sean cuales sean las circunstancias. Si te metes con ella, te metes conmigo, ¿Entendido?
Nadie, y menos una pequeña de tu edad merece vivir así, nadie. Conozco a gente con un pasado duro, pero creeme si digo que el tuyo se lleva la palma, que supera con crecer cualquier otra historia que me hayan contado. Pero también debes creerme cuando digo, y lo digo de verdad, que aquí me tienes, para cualquier cosa, la que sea. Llámame, ven a buscarme si lo necesitas. Sé lo que es sentirse sola y no quiero que tu estés así nunca más. Te contaré algo, hace dos años, casi tres, mi vida cambió, dio un giro de 360 grados y me hizo cambiar completamente mi visión del mundo. Te he enseñado mis cicatrices, aunque tengo más de las que parece. Cada noche hago un gran esfuerzo por seguir, y ayer, ayer todo me superó, fue la gota que colmo la bañera. Incluso la saqué la apreté, pero hubo algo, no sé qué que en el último segundo me hizo rectificar. 
No soy la mejor persona del mundo, no soy alguien que brille por su bondad, pero algo te diré, estoy aquí, para todo lo que necesites.

lunes, 11 de marzo de 2013

Prefiero hacer como todos y decir que ya no echo de menos que seas tú quien adorne mis ruinas.

Soy la misma estúpida de siempre, que escribe por las noches porque no puede dormir. Estas ojeras son la causa de numerosos recuerdos, que se clavan una y otra vez en mí, que se van y a no tardar vuelven. Que quieres que te diga, ya no sé que más hacer para demostrar a mi gente lo mucho que me importa. Y si, he hecho cosas que no me creía capaz de hacer, pero las hice, y aquí estoy intentando remediarlas, subsanarlas de la mejor forma que sepa. He querido y quiero como pocos lo hacen, pero esa idea no me gusta, porque parece que todos los demás dicen te quiero y todos se quedan cortos. Querer por querer, ya ves. Es cierto que me encariño rápido, y eso me hace más vulnerable, pero no por cualquiera me trago mi orgullo ni daría mi vida.

Todo tiene un límite, cierto es que posiblemente este no sea el mio, pero tampoco quiero ir más allá para descubrirlo, porque hace unos meses, una gota colmo el vaso, y aun así seguí. No sé cual fue la razón por la que lo hice, pero seguí levantándome de la cama, guarde las vendas y cuchillas y aparté pensamientos de mi cabeza, pensamientos que prometí que no volvería, pero lo han hecho. Voces que me dicen que lo haga y mi cabeza me dice que pare, que ya esta bien de tanta tontería. Pero me queda un resquicio de coherencia y me escondo bajo la mesa, con la manta por la cabeza.

Llega un momento en el que la gente comienza a irse, poco a poco, me voy dando cuenta de que me estoy quedando atrás, que ya nada es igual, pero no, cuando estoy dispuesta a tirar la toalla ocurre. Y es que siempre vuelven proponiendo guerra, pero estoy ya tan abajo que no son capaces de bajar a buscarme, pero créeme que te entiendo. Tengo vértigo, por eso creo que el cielo nunca ha sido para mí. Lo das todo por alguien que se convierte en tu todo, para que después pase a ser un completo desconocido. Qué locura. Ya no sé ni de que dudo, pero lo dudo mucho.

Pienso en irme, porque es más fácil así, menos explicaciones y menos despedidas. Las tareas están a medio acabar, pero no importa, ya nada lo hace, solo quiero irme durante un tiempo, tal vez, para siempre. Solo tengo claro que será lejos de aquí. Donde nadie me conozca, donde no haya nadie a quien dar explicaciones.

¿Pero y si nada de esto sale bien? ¿y si las voces te pueden? ¿Qué ocurrirá entonces? Dime. Pues en ese caso poco seré capaz de hacer, pues no tengo muchas más fuerzas para nada. Y en el fondo es ironico ¿Sabes? Por que hacia apenas unos meses hubiese sido capaz de comerme el mundo, sola, sin ayuda de nadie. Ahora ya no, las cosas han cambiado, se han torcido, se han derrumbado los cimientos, dilo como quieras, no dejará de ser lo mismo.


Como si todo este tiempo fuese una mera realidad de tu imaginación. 

jueves, 7 de marzo de 2013

Me hubiese encantado que te encantara

Siento un nudo en la boca del estómago, un agudo dolor de cabeza, y siento como ese cúmulo de sentimientos y emociones arremete contra mí. Intento evadirme, pensar en otras cosas, pero no puedo, las voces de mi cabeza no me lo permiten, están constantemente ahí hablándome, diciéndome lo estúpida e inútil que soy. Me tapo lo oídos en un intento por dejar de escucharlas, pero están dentro de mi, no puedo dejar de oírlas, de escucharlas. Cuanta más gente hay mas me agobio y empiezo a hiperventilar, respiro hondo, pero siento que se me consume el aire, me vuelvo histérica y no puedo pensar con claridad.
Me encierro en el baño, doy vueltas en círculos cual animal enjaulado. Me lavo la cara, me miro al espejo y hay están de nuevo esas lágrimas que afloran una detrás de otra. "No puedo más..." susurro en alto. Estoy sola, llorando y amoratándome los nudillos contra los fríos azulejos. Tengo todo el tiempo del mundo, nadie va a venir a buscarme, nadie se dará cuenta de que falto. Echo el pestillo y dejo que mi cuerpo resbale hasta el suelo, donde poder acurrucarme y llorar tranquila.
 
Necesito un poco de aire, de ese fresco y puro que te renueva por dentro. Necesito estar bien, no puedo con más discusiones o más caras amargas. No, ya no. Estoy harta, de que todo me salga del revés, de la forma que no debería salir.
Me dicen "Estas más apagada de lo normal, ¿Te ocurre algo?", ¿Y qué voy a decir? ¿Que no estoy bien, que quiero que la tierra me engulla, que no quiero seguir aquí soportando a tanto gilipollas? Es mucho más fácil decir que solo es cansancio, una mala noche.
Escribo encerrada, no quiero salir de aquí, no quiero toparme con la gente, no quiero sentir gente a mi alrededor. Lo que necesito es calor humano, dejar que el tiempo se pare y sentirme especial, pero aun que la mona se vista de seda, mona se queda. No pretendo ser algo que no soy, porque no, porque no merece la pena fingir.
 
A veces siento que no le importo a nadie, que para todo el mundo soy la última opción. Que yo estoy debajo de todo y de todos, que soy un obstáculo más en las vidas ajenas. Pero creo que no pido mucho, un poco de cariño, alguien que me quiera. No sé si llorar, reír, bailar, no sé. Estoy tan perdida y confusa, que todo se me hace mucho más monótono de lo que creo que en realidad es. Si de mí dependiese me escondería bajo la cama y no saldría en dos años. Odio ser tan cobarde, tener miedo a expresar lo que siento. Me di cuenta del tiempo perdido cuando todo terminó, pero dicen que donde hubo fuego quedan cenizas. Y es que tengo un miedo infinito a no ser suficientemente buena, atelofobia lo llaman.

No tiene razón por la que luchar y lo sabe

Es un monstruo. Ella lo sabe. Nadie la quiere, y no le importa, porque ella tampoco se quiere. Ella está muerta por dentro. Sólo quiere morir definitivamente por fuera.
La gente dice "Tienes que ser feliz, tienes que pensar en ti". Así es como ella quiere serlo. Desapareciendo. ¿Tan malo es? ¿Tan malo es que por una vez en su vida haya mirado por sí misma, y no por los demás, como siempre le habían aconsejado que hiciera? ¿No querían que mirara por su felicidad? Eso es, simplemente, lo que estaba haciendo. Por fin estaba disfrutando de algo llamado felicidad. Por un instante se siente libre y dueña de sus actos. Ya no hay voces. Ya no hay lágrimas.Ya es la hora.
Fin del juego.

miércoles, 6 de marzo de 2013

A cada frase le llega su punto y final

Estoy harta de que todo el mundo pase de mi. Tarde o temprano llegará la gota que colme el vaso, y mi vaso está demasiado lleno. Ya no hay nada que hacer. Nada que arregle este desastre. No se me ocurre nada que me mantenga sonriendo un día entero, sin llorar detrás del pelo. 
Mirarme las muñecas y pensar que que coño hago, que coño hacía, que esta no soy yo. Me miro al espejo y ya ni me reconozco, no sé quien es esa que me está mirando fijamente y copia absolutamente todos y cada uno de mis movimientos. 
Todo esto es mi culpa, eso está claro, nadie más es culpable de lo que hago o dejo de hacer. Nadie me ha obligado a punta de pistola a seguir así. Nadie. Pero tal vez si que necesitaría a alguien que me sacara de esto, que me abrazase y me susurrase que todo va a ir bien, que esto va a pasarse no tardando.  Alguien a quien llamar cuando no estoy bien, alguien a quien poder contar cada cosa que pasa por mi cabeza sin sentirme un estorbo. Ese alguien.
Busco entre la gente una mirada que me salve, que me mire y sin palabras sepa que va a estar ahí aunque me muera. Me resigno a bajar la mirada al suelo y hacer como si todo fuese bien. Pero el vaso esta muy lleno y peligra con desbordarse, no tengo ganas, ni fuerza para nada que no sea encerrarme en mi cuarto a llorar.

martes, 5 de marzo de 2013

12:43

Solo necesito un tiempo para aclarar mis ideas, para saber que es lo que quiero y cuando lo sepa luchar por ello. Aunque sea un callejón sin salida. Porque ya me he cansado de ser la última opción de todos.
Ese sentimiento de impotencia que me recorre el cuerpo cada vez que me miro en el espejo y me veo llorando, como ahora, como cada vez que estoy sola y no tan sola. Me agobia estar en sitios llenos de gente, siento que estoy más sola de lo que en realidad estoy.
Mis paranoias me están matando, me están destruyendo la poca autoestima que quedaba en mi interior, están haciendo que se derrumbe este muro tan poco sólido.
Creo saber lo que quiero, cuanto en realidad no lo sé, estoy tan confusa y perdida que tengo miedo a hacer algo y arrepentirme después. Estoy histerica por dentro, estoy harta de no ser suficientemente buena, de decepcionar a todos. De hacer la mayoría de cosas mal. De intentar aparentar que soy fuerte y demostrar que no lo soy.
Por una vez en mucho tiempo pienso en mí y es cuando me pregunto que que ha sigo de mi, donde estoy, que hago, como he llegado a este extremo. Y ojalá lo supiera para intentar dar marcha atrás, intentar remediar lo que soy ahora, intentar arreglarme, intentar ser lo más parecida a como era antes. Pero sola está claro que no voy a poder y en estos momentos nadie está a mi lado como necesitaría.

lunes, 4 de marzo de 2013

Erase y ahí se quedo.

Me miro en el espejo una noche más, con los ojos llorosos, apunto de llorar pero sin fuerzas para hacerlo, sin ganas. Con una sonrisa que más que felicidad despacha tristeza, que intenta ocultar algo que no puede. La cabeza gacha, la mirada al suelo, perdida, con miedo de levantar la cabeza y encontrarme con los ojos de la gente. He llegado al extremo de sentirme sola a cada segundo que pasa, y cuanta más gente hay, más sola me siento. Quiero llorar pero no puedo, no tengo más lágrimas que derramar. He pasado de llorar sola, en mi cuarto encerrada, a llorar en cualquier parte sin importarme la gente que me mire. Tengo los pómulos rojos y el corazón a mil, siento que la sangre se me sale de las venas, el corazón en un puño. Respirar no me alivia, me oprime más aun, siento que me ahogo.
Dibujo líneas sin sentido en una hoja en blanco, la tinta corrida, finalmente estoy llorando, como cada noche. Pese a mis pocas ganas de llorar, la necesidad ha vencido. 
Si digo que el mundo estaría mejor sin mí es por algo, no hay cosa que se me de bien, nada que haya hecho merece la pena contar. Me deprimo con mis propios pensamientos, pues no quiero saber que pensará la gente de mí. Eres imbecil, estúpida, gilipollas. Dependes de todo el mundo, no sabes hacer nada sola, no eres nadie, acabaras muerta y nadie llorará tu muerte. No eres capaz de enfrentarte a tus miedos, ni de superar tus problemas sin ayuda. Amargo a la gente con tan sólo respirar. No puedo hablar, ni decir lo que siento, porque siento que si abro la boca la cago, que siempre tengo la culpa yo de todo. 
Soy más de actuar y luego pensar, cuando debería ser al revés, de pedir perdón aunque no haya razones, porque sé que tarde o temprano tendré que pedirlo. De pensar en negativo, de pensar en que si algo puede salir mal, saldrá mal. Me lio la manta en la cabeza cuando siquiera hay manta. "Edad de comerse el mundo y no la cabeza", a mi me come el mundo mientras me como la cabeza por paranoias mentales que no son buenas y no me llevan a ningún sitio. 
No sé cuando las cosas empezaron a ponerse tan cuesta arriba, no se cuando comencé a depender de tal manera como lo hago de la gente. Yo antes no era así, tal vez crecí y me dí cuenta de las cosas, si, creo que fue eso. Va a hacer cinco años desde que esta mala racha empezó, y dos desde que empeoró. Puede que no sea tan fuerte como me dice la gente que soy, que después de todo parece que son ellos los que están equivocados.

Intento esconder lo que siento, pero ni siquiera soy buena para eso.

domingo, 3 de marzo de 2013

Don't shine like a diamond if you are not

Ya no sé en quién debo confiar y en quién no. Estoy harta y cansada, de sentirme aparte del mundo, en un segundo plano. Como si yo no estuviese hecha para esto, como si yo hubiese sido un accidente que jamás debió de ocurrir. Estoy siempre donde no debo estar, digo lo que nunca debo decir, siempre en el lugar inadecuado, en el momento inoportuno. ¿Sabéis esa que vaya por donde vaya siempre mete la pata? Pues esa chica soy yo, el mayor desastre de todas, un desastre que no puede compararse a los demás. Todo es difícil a mi lado, la gente se cansa con facilidad, los problemas aumentan. Nadie puede soportar a alguien que no es capaz de solucionar sus problemas sola, que no es capaz de vivir sola, sin ayuda de nadie, sin necesitar de todos en todo momento.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Never ever ever.

El frío me recorre todo el maldito cuerpo, me ahogo con el peso de las mantas sobre mi pecho, me falta el aire por muchos bostezos que dé. No puedo moverme de la cama aunque quiera, los ojos me duelen de tanto llorar. Quiero una noche sin lágrimas, no recuerdo cuando fue la última madrugada que no pase llorando. Y pensar que empiezas a tener un problema al oír un "¿Estas bien?" de gente con la que ni te llevas.
Ya no es ni el quien, ni el puto como, es la maldita necesidad de sentir que alguien me necesita. Alguien que tenga la suficiente valentia como para luchar por mí pese a las circunstancias, la suficiente fuerza como para levantar este castillo en ruinas, y hacerlo invencible. Alguien que sepa afrontar a la vida y esté ahí cuando yo lo pida. Una mirada o una simple palabra, creo no pedir mucho.
Me miro al espejo nada más llegar a casa y querer romperme la cara a hostias. ¿Qué coño haces puta idiota? Ahí fuera hay gente que te quiere, poca, pero aún la hay. Unas amigas que no son perfectas, pero que sus locuras te ayudan a sobrellevar toda esa mierda aunque ellas no lo sepan. Eres joven, tienes toda una vida por delante, y aún puedes ser feliz." 

lunes, 25 de febrero de 2013

Sentimientos de plomo. Corazón de seda.

¿Quieres saber algo? Todos tenemos a alguien esperándonos, hay gente que tarde o temprano le encuentra, hay otros que no lo hacen nunca. Tú tienes suerte, le has encontrado, en una noche loca, y de la nada pasó a ser tu todo. Cuando dos personas están predestinadas a conocerse, sea en el momento que sea, acabaran conociéndose. Y tienes mucha suerte pequeña, porque estáis uno locamente enamorado del otro. Y cuando se ama a alguien, merece la pena luchar, sin importar las circunstancias. ¿Y eso de "Si amas algo déjalo libre?" Eso lo dijo alguien que no era suficientemente valiente para luchar por quien amaba.
Tú bien sabes que llevo meses llorando, todas y cada una de las eternas noches. Que digo que estoy bien sólo porque ya no se me ocurren que más excusas usar. Que está bien usar la cabeza, pero siempre te lo he dicho, es el corazón quién manda en temas del amor. El mero hecho de fingir que no duele, que no le echas de menos, que estas bien, no van a cambiar las cosas, y lo sabes.
Yo no tengo a nadie que pierda la cabeza por mí cada vez que me ve, tú si, y él te tiene a ti.
Habéis nacido para estar juntos, y es que uno no sabe vivir sin el otro. Sin el respirar del uno se acaba el oxígeno del otro.
En una pareja no tienen que ser ambas personas iguales, eso sería demasiado monótono, aburrido. Lo que no tiene uno tiene que darlo el otro, tienen que completementarse para al juntarse formar uno sólo.
Planteate una pregunta. ¿Realmente merece echar todo por la borda por un mal día, por un par de malas decisiones?

domingo, 24 de febrero de 2013

No es el como, es el quién.


Y cuando voy a mil por hora llega alguien que me dice que afloje, que respire, que eche un vistazo a mi alrededor. Que deje de ser tan impulsiva y que piense más con la cabeza. Y cuando aflojo, cuando freno y pienso, me doy cuenta de las cosas. Que al otro lado de la ventana empañada, está nevando, que el cigarro se consume calada tras calada. 
Aflojo y todo me hace más daño, todo se clava en mí como puñales. Me doy cuenta del frío que hace fuera, del vaho del chocolate caliente, todo. He aprendido a ver más allá de toda las cosas materiales, hasta el más ínfimo detalle. He aprendido a dejar apartados mis problemas para ayudar a quienes lo necesitan, a esconderme  bajo la manta cuando quería llorar tranquila, a no esperar nada de nadie. Aprendí a valorar lo que tenía cuando ya lo había perdido, cuando ya era demasiado tarde.
He fingido tanto que ni yo misma sé hasta donde llega la realidad. Y todos esos malditos recuerdos duelen como si no hubiera mañana.

Vieja loca la de los 50 gatos.


Y entonces lo lees y se te cae el mundo encima, con todo su peso, y tú que eres tan sumamente débil, acabas enterrada. Porque eres estúpida chica. Porque para todas aquellas personas que intentas ser importante no lo eres. No eres nadie. Y lo sabes.
Se te forma un nudo en la garganta, un agudo dolor en el estomago y en cero coma te cuenta de que estas llorando, no sabes porque, no sabes porque tiemblas aunque estas tapada hasta arriba de mantas. Sientes que el corazón te va a mil y que ni el alcohol ni los porros te afectan. Que la adrenalina que sientes en estos momentos es todo debido a lo que sientes y en el fondo quieres negar. Quiere arremeter contra todo, destrozarte los nudillos, quieres caer en coma y desaparecer por un tiempo. Quieres llorar hasta que salga el Sol, hasta que se ponga de nuevo.
Te miras al espejo y te vuelves a ver con el rimel corrido, como hace meses. Ya estas harta de todo y sobre todo de todos esos que dicen quererte. Te ahogas cuando respiras, cuando hablas. Cada segundo que pasas delante del espejo es un defecto más que te encuentras, y entonces preguntas en voz alta. "¿Quién coño va a querer a un desastre como este?". Y es verdad, lo sabes. Acabaras sola, sin familia, sin nadie que te quiera, sola en una casa con cincuenta gatos. Y así te ves dentro de 40 años, así te ven todos. 
La gente sólo se preocupa de ti cuando te ven llorar, cuando saben que hay algo grave, algún cotilleo que merezca la pena saber. Y sientes que toda esta mierda se te acumula encima y no puedes sentir nada más que dolor, no puedes respirar. 
Miras a tu alrededor y estas sola.

martes, 12 de febrero de 2013

Encadenarse al mundo como ley mediocre

Poco a poco el reloj se puso en marcha, paso a paso me fui alejando del camino que quería tomar. Te diviso allí a lo lejos, y estoy demasiado cansada como para retroceder e intentar subsanar aquellas heridas que causé. A veces me quedo pensando si todo esto merece la pena, si hay alguna razón, la que sea, para seguir adelante. 
Cada día nuevo es otra nueva oportunidad para darme cuenta del desastre que soy y que ya no tengo arreglo. Mi sastre se perdió en el tiempo, y yo dejé de buscarle. Me siento cansada de fingir que no me afectan las cosas, soy débil, a decir verdad soy muy débil. Si estas mal, estaré mal contigo, soy estúpida pero nací así y no puedo cambiar. 
Dentro de cincuenta años me veo sola y rodeada de gatos. La vieja loca de los gatos. Sin importarle a nadie, sin esa familia que tanto quiero, sin ninguna meta realizada en mi absurda vida. Siento que caí en un pozo y que en verdad nunca salí. Que mi vida es un "Ahora sonrío pero luego lloro" constante. 
Últimamente todo lo que hago o dejo de hacer me sale mal, tengo miedo de que esto dure mucho tiempo, no soportaría seguir así por muchos meses más. 
En el fondo tiene una pizca de gracia, mirandolo desde un lado cómico. Nadie con dos dedos de frente puede pasar más de dos meses conmigo y no darse cuenta que hay algo en mí que falla. 

Necesito un cambio, cuando creía haberlo encontrado volví a caer por la cuesta, sin frenos, y cuando llegué al final no había nadie esperando que llegase. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Por si después de un te quiero no me respondes.

Dicen que donde caben dos caben tres. Que quién te quiere te busca, pero quién te ama te encuentra. Que para acertar con la respuesta, hay que buscarla en tu corazón. Pero ¿Y si tienes la respuesta que necesitas pero la otra persona no?
Necesito que me expliquen en que consiste vivir. Llevo demasiado tiempo buscando a alguien, pero no tengo que buscar a nadie, tengo que encontrar a alguien. Con quién ir a dar largos paseos por la playa, de la mano, sin importar las circunstancias. Soy cobarde, y lo admito. Necesito ser valiente para demostrarle al mundo quién soy realmente.

La cabeza me da mil vueltas de pensar, de intentar responderme yo sola a mis propias preguntas. Pero no puedo, no soy yo quién debe responder esas preguntas.
Cuando quieres a alguien, merece la pena luchar sin importar las opciones.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Los cigarros con humo y las penas con vodka

Cada vez que creo poder avanzar, doy un paso en falso, y me caigo. Lo mas absurdo de todo esto es que estoy viendo la piedra delante mio y no soy capaz de esquivarla. 
No sabría decir cual es la razón exacta por lo que me cuento tan vacía, tan inútil, tan estúpida. Sé que las cosas me superan, que soy la gota que siempre colma el vaso. Me ahogo con mi propia respiración, me falta el aire, y nada mejora. Todo irá mejor, las cosas acaban mejorando tarde a temprano. Ya no sé si creer que eso es cierto. Cuando me miro al espejo me doy pena, asco. Lo único que se me da bien es llorar. Escribo por no reventarme los nudillos y ya ni eso. La almohada está harta de mis lloreras a las cinco de la mañana. Soy la elección que nunca debiste escoger, la estúpida que se queda embobada con tu sonrisa. Darme cuenta día a día del desastre que soy, de la facilidad que tengo para dejar que las cosas se tuerzan. Poco a poco renunciar a quién más se acercaba a mi concepto de perfección porque mi manía de joder las cosas no cesa.
No soy ciega, tengo ojos. Me doy cuenta de las cosas, no soy tan tonta como parezco, sólo me lo hago. Mis sonrisas de día son horas llorando por la noche. He decidido no esperar nada de nadie, no dejar un resquicio de esperanza a la esperanza porque ni siquiera es lógico. Sólo dame una razón por la que merezca la pena luchar, y seré yo la primera que ponga un pie en el campo es batalla. Qué difícil es decidir cuando tu mente te dice "renuncia" y el corazón te pide a gritos un ultimo intento. 

Prefiero morir de pies a vivir de rodillas. Prefiero morir a no despertar a tu lado el resto de mis días. Sin tus buenos días o tu sonrisa al otro lado de la cama. 

"Todo acaba y nada es para siempre"

Capaz de prometer un "siempre" y cumplirlo, pero es que ahora no puedo. Yo no puedo cumplirlo si por esa persona, cada día que estoy en casa, lloro. Porque todo tiene un extremo, y este es el mío. Es difícil perder a alguien, y la verdad, a mi tampoco me hace mucha gracia... pero... es lo mejor. Creo que lo mejor es dejar el "nosotros" apartado por un tiempo. Más bien para siempre, por mucho que me pese. Nadie me asegura que tenga alguna opción, siquiera una posibilidad, por pequeña que sea. Nadie me puede asegurar que todo esto tenga el final que yo quiero, que yo necesito. No le digo "hasta nunca" por que no existen, digo un "hasta dentro de un tiempo" porque todo está llegando a un punto que yo ni quiero, ni puedo soportar. Te puedo asegurar que una de las frases que más daño me han hecho ha sido tuya. Entiendo todo, cada párrafo  cada palabra, pero aquí hay alguien que intenta hacerte sonreír cada día, que es capaz de apartar sus problemas por centrarse en los tuyos, alguien que cambia sus planes si tú le necesitas. ¿A esa persona que? ¿eh? Pues aunque creas que no, todo esto me duele demasiado. Quizás llore más que cuando te tenía pero supongo que será cosa de una temporada. Parecerá una tontería pero no podría explicarlo con palabras.

"Kiss me hard before you go"

Escribo desde la cama, tumbada y pensando si mañana será otro día tan nefasto como este, como ayer, como prácticamente todos. Me levantaba de la cama para poder ver tu sonrisa, para negarte un beso, para sentirte a mi lado. Sé que esto es mi culpa, sé que esto lo he acabado yo. La verdad no sé siquiera para que escribo. Apenas puedo leer, apenas puedo escribir. No veo las letras. Me han preguntado que me pasa. Si estoy triste, si me ha pasado algo en clase. Me limito a contestar que es cansancio, aunque sé que esperan una pregunta más concurrente.
Alguien me dijo una vez que en los cuentos hay princesas, con sus príncipes - convencionalismos aparte -, que viven felices, que se quieren. Que si uno pide una estrella el otro se lo baja. 

Sé que un perdón no significará nada, tal vez ni siquiera sepas porque me disculpo, no importa. Lo siento. Sé que esto escrito de mi puño y letra sería mejor, tal vez pudieses ver la tinta corrida en el papel y la caligrafía temblorosa. Pero creo que no tengo fuerzas para ponerme a escribir a las cinco de la madrugada, y hacer una letra medianamente legible.

¿Sabes? Las sábanas pesan demasiado, el aire me ahoga, yo me ahogo conmigo misma. Daría marcha atrás dos meses, cambiaría cosas para así hoy en día seguir adelante. 

Una vez más tendrás que perdonarme, no soy la persona más indicada para estar a tu lado. Pero esto es lo que te ha tocado, poca cosa, lo sé, pero está poca cosa daría la vida por tí.