"Otro viejo día, huele a infierno cabreado con el mundo sin espejo que refleje a la más bella del reino, busco el rumbo mi rango, a tientas el cuaderno y una frase que me explique porque coño me levanto."
Y es que sin razones algunas en la cabeza por la que seguir viviendo, no hay un "Buenos días mi pequeña" ni siquiera un simple "Hola", te miras al espejo y te preguntas que coño has hecho mal, ni siquiera se por qué escribo en segunda persona si todo lo que escribo son mis sentimientos plasmados como puedo.
Y es que sin razones algunas en la cabeza por la que seguir viviendo, no hay un "Buenos días mi pequeña" ni siquiera un simple "Hola", te miras al espejo y te preguntas que coño has hecho mal, ni siquiera se por qué escribo en segunda persona si todo lo que escribo son mis sentimientos plasmados como puedo.
Prácticamente las cosas no han cambiado, más de un año, y mirame, aquí sigo destruyendome por dentro poco a poco y sonriendo por fuera cada día. No estoy bien, si lo admito, deje de ir al psicologo porque estaba harta de preocupar a nadie, y otra vez, otra recaída, otra vez los atracones y las horas en el baño. Y no, no puedo ni quiero, pero soy débil y las voces fuertes. Esas voces son las mismas que me dicen que apriete el gatillo aunque esperen un resquicio de esperanza en lo más profundo de mi ser.
Me dijeron adiós, sin ningún pesar y me siento estúpida por intentarlo tantas veces. Y es que el miedo a no ser suficientemente buena está demasiado presente hoy en día, y ya no sólo es el simple hecho de que me tiemblen las manos al escribir, que me duela el pecho al respirar o que me ahogue al hablar por los nudos provocados en mi garganta.
"De decepciones hasta el cuello" Y acabaste ahogandote, mejor dicho yo, yo me acabé ahogando esperando lo que no debía esperar. No esperar a quien no debe ser esperado. Y acabé rompiendome, fui tonta y no supe solucionarlo entonces, ahora menos, ahora ya he perdido los trozos. Ahora ya es demasiado tarde.
Me dijeron adiós, sin ningún pesar y me siento estúpida por intentarlo tantas veces. Y es que el miedo a no ser suficientemente buena está demasiado presente hoy en día, y ya no sólo es el simple hecho de que me tiemblen las manos al escribir, que me duela el pecho al respirar o que me ahogue al hablar por los nudos provocados en mi garganta.
"De decepciones hasta el cuello" Y acabaste ahogandote, mejor dicho yo, yo me acabé ahogando esperando lo que no debía esperar. No esperar a quien no debe ser esperado. Y acabé rompiendome, fui tonta y no supe solucionarlo entonces, ahora menos, ahora ya he perdido los trozos. Ahora ya es demasiado tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario