jueves, 22 de agosto de 2013

Y en tres, dos...

Observo atenta al reloj, la forma en la que las manecillas hacen tic-tac y nunca se paran. Como pasa el tiempo y como por mucho que lo deseemos no se detiene. De alguna manera ya presiento como voy a pasar mi invierno, con sudaderas todo el día y pulseras en las muñecas, no exactamente como complementos. Horas en el baño, comida a todas horas o a ninguna, sin un término intermedio. 
Hablándolo el otro día me dijeron que aunque era difícil, se podía salir de toda esta mierda, va a hacer un año ya, que pesado se ha hecho, y yo sigo mirando la comida como sí fuese a comerme ella a mi. Digo que estoy bien, que ya no tengo depresión, pero, ¿Realmente lo estoy o es lo que quiero hacerme creer a mi misma? No lo sé, en unas semanas lo sabré. En unas semanas cumpliré 16, y se supone que tiene que ser dulces, los míos más bien serán agónicos.

                                           ...,uno.

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