Cuatro de la mañana y un sueño de acojonar, una calle
dormida, una noche sin lluvia pero con una niebla que hiela. Un corazón sólo
entre tantas lágrimas, y unos besos que faltan, los tuyos, y una noche más
sola, entre tantas que pasamos abrigados del frío de la calle. Las calles
mojadas sin tormenta, y ya no sé si soy yo o no, pero todo parece borroso, las
aceras parecen desaparecer al pisar. Parece mentira que yo y el tiempo nos
pongamos de acuerdo para salir. Recordemos en silencio las tardes en el tejado,
como la vida parecía menos puta desde allí arriba. Como atardecía en otoño bajo
nuestra mirada y un chocolate caliente y como era levantarnos una hora antes
para ver amanecer en verano.
Seamos leves, que el amor azota fuerte, como estos
temporales de últimos días. Seamos más fuertes que todos esos muros derribados
por la olas. Te quiero, amor. Como quieren los suicidas, despacio y hasta la
muerte. Lento pero a la vez tan rápido que parece no tener tiempo para existir.
No sé si es frío, o anhelo de tu piel, pero mi cuerpo tirita y mis ojos lloran
el hueco de mi cama, donde deberías estar tú.
Hablemos sin decir ni una palabra, recordemos que hoy soy yo
pero mañana podrías ser tú. Recordemos los besos y las risas. Recordemos la
felicidad al sentir nuestros cuerpo rozándose, hagamos como que ya no nos
importa, hagamos como que todo va bien y que ya no te echo ni me echas de
menos. Gritemos al vacío todo lo que no pudimos gritarnos a la cara. Escribamos
y quememos nuestros recuerdos en un folio, quememos el dolor de tanto tiempo
perdido. Porque eres tú, como el éxtasis, como toda droga que me mata, como a
mi me gusta que me hagas. Lento y despacio, hasta perder los papeles, hasta
perder la cabeza. Sencillamente sencillo el privarme de ti, de tus besos. De
esa droga tuya que crea más adicción que la coca, que ya nada importa desde el
segundo en el que te encontré de mi vida.
Un beso de no buenas noches. Y esperando un mensaje con tu
nombre mañana nada más despertar. Echándote de menos a cada segundo que pasa, a
cada paso que doy. Y a pensarte en silencio ahora que el sueño no concilia.