martes, 21 de mayo de 2013

(Con título)

Hace ya tres años de todo esto, que despacio pasa el tiempo cuando hay cargas a tu espalda. Cada día es un día más, ni mejor ni peor, simplemente uno más. Tres años, es la quinta parte de mi vida, y aquí estoy, escribiendo unas líneas, unas palabras con apenas sentido que no sé si alguien va a leer.
Parece mucho, pero en realidad no es nada, se hace largo por los interminables días, por las agónicas horas sentada en un banco mirando a la nada. 
Ando y de repente me paro, como si mi cuerpo no quisiese responder o no supiese a donde iba, no sé cual debería ser mi próximo movimiento, no lo recuerdo. Todo viene dado del momento que estoy pasando, el miedo y el malestar general, el sentir que se te clavan las costillas al respirar. El velo de lágrimas, el sentimiento de derrota, eso es lo que más daño hace. La derrota y el vacío interior. Porque sabes que a nadie le importa, que nadie puede evitarlo.   Y simplemente te resignas a seguir, porque sabes que no tienes otra opción.
¿Y si nada de esto termina? No, más bien, ¿Y si todo esto acaba conmigo? ¿Qué pasará entonces? ¿A cuanta gente le importará mi marcha? Irónico, ¿No creéis? Toda mi vida preocupándome por todos y ahora, cuando soy yo la que necesita ayuda, no hay nadie, ni un alma. Y es que alguien me dijo una vez - y qué razón tenía- que "nos vamos como hemos venidos, solos, sin nadie".

Y así van pasando los días, uno y otro, y otro más, uno menos si lo prefieres.

lunes, 20 de mayo de 2013

Ni más ni menos, la realidad de las cosas

Te recuerdo mirándote al espejo con los ojos empañados por las lágrimas. Seguro que hasta tú recuerdas el momento en el que te pregunte qué era lo que veías al reflejarte y que te confesaré que tu respuesta me dolió, se me clavó muy dentro.
No es el espejo, soy yo, es mi cuerpo el que no gusta, no consigo ser suficientemente buena, no consigo ser ni la mitad de buena de lo que quisiera. 
¿Pero te estas escuchando? Porque yo sí, también oigo el grifo abierto y el agua corriendo mientras al otro lado de la puerta se oyen tus arcadas. ¿Te das cuenta? Esto no está bien, necesitas ayuda, lo sabes, pídela.
¿Ayuda? ¿De quién? ¿Para qué? Sabes que estoy sola, no hay nadie, ya no se como decir que no puedo más, pero mírame por dios, no doy más que repulsión, es normal que nadie con dos dedos de frente quiera siquiera mirarme a la cara, es normal y totalmente comprensible. ¿Quién quisiera ser el novio de una bulímica que se autolesiona cada día? Dime. No, espera, yo te lo diré. Nadie. Esa es la respuesta, porque esto va así, yo sonrío, pulseras, mangas largas, y fingo que aquí no pasa nada. Pero un día, un descuido en el baño y alguien me descubre, ¿Y quieres saber qué ocurre después? La loca de mi tiene un club de haters profesionales, cuchicheos, miraditas y esto parece el plató de la prensa rosa, no es que me importe lo que piensen, ya no. Es el hecho de que nada está bien. Llegar a casa, comer hasta más no poder, empacharse e ir corriendo al baño solo para echarlo todo, toda esa mierda que esta dentro de mí, quiero un cuerpo bonito, que me miren al pasar. Eso es lo que quiero.
¿Y esta es la sociedad que hemos creado? Las chicas se obsesionan con su físico, dejan de comer y vomitan por doquier. Te creaste una realidad abstracta en tu mente, que no tiene ni pies ni cabeza, pero es la que tú quieres creerte. Hazme un favor, mejor dicho, hazte un favor, mirate al espejo, y empieza a quererte, porque si no te quieres tú, creeme que nadie va a quererte.

martes, 14 de mayo de 2013

Sorry for being born.

"- ¿Que se siente con eso de la depresión? - Preguntó. - Es como ahogarse. Pero, puedes ver como todos a tu alrededor respiran." Es ver como intentas animar a los demás mientras al otro lado del telefono estas llorando, mientras no eres capaz de mirarte al espejo sin llorar, sin darte asco. Estas sola y te tiemblan las piernas, se te acalera el corazón y una gota de sudor frío te recorre la espalda. Estas con gente y te agobías, la gente te rodea y sientes que necesitas respirar, pides espacio y nadie te ha oido.
¿Sabeis que es que te digan que nadie puede ayudarte? ¿Que no hay nadie de la manera que necesitas? Porque os aseguro que es depresivo, que dan ganas de rajarse las venas. Que no solo te sientes inutil, sino sola, te hace sentir estúpida hablando sola encerrada en tu habitación. Decidir que ya es hora de hacer algo, que así ya no puedes seguir porque sabes que si sigues así, dando sin recibir, en un futuro acabaras mal.
Porque, ¿Quereis que os sea sincera?, Yo no me veo de aquí a dos años en ninguna parte, y mucho menos preparandome para ir a la universidad, me veo más bien enterrada a dos metros bajo el suelo. No soy capaz de pensar con claridad, ni con claridad ni con turbidez. Puestos a ser sinceros diré que tengo miedo, tengo mucho miedo a todo lo que me depara el destino, tengo miedo a que la gente me olvide, a que deje de importarle a las pocas personas que aun les importo.

Tengo miedo a que deje de importaros si os quiero o si os dejo de querer.