jueves, 29 de agosto de 2013

Después del fin, no queda nada

Últimamente ya no me siento bien, esa sensación de vacío que se apodera de mi ser, ha vuelto y está ganando la batalla una vez más. Esas incontrolables ganas de llorar a cada segundo, y las voces que no ayudan. 
Pienso en hace diez meses y me veo igual, sentada delante del espejo, llorando, sangrando. Las voces han vuelto a ganar. Al final acabaré haciendo daño a alguien importante de mi vida. 
Volvía a sentir que podía comerme el mundo, ahora siento que el mundo me come a mi. Vueltas en la cama y en la cabeza, daños colaterales en las muñecas.
Dicen que el dolor te hace más fuerte, seamos sinceros, el dolor es una mierda, te hace sangrar, te rompe la humanidad. Sabes que estas mal, cuando aunque te bebas la botella de vodka sigues sin anestesiarte.
Todo ocurrió tan despacio pero tan deprisa al mismo tiempo, deprimiendo cada célula de mi ser pensando que no soy lo que debería ser. 
Últimamente extraño tantas cosas, entre ella mi maldita estabilidad mental, estoy harta de subir y bajar sin sentido, de frenar y correr, de correr y frenar cada dos por tres. Estoy harta de poder recordar, sólo quisiera olvidar todo aquello que me dañó.
La misma canción otra vez, creo que ya es hora de parar, de olvidar. De dejar de existir.

lunes, 26 de agosto de 2013

Sin título de la entrada.

Estoy llorando y escribo con dificultad, apenas veo y este dolor no remite. Me siento de mil formas a la vez, no sabría explicarlo, es extraño, es frustrante. 
Quisiera ser ese nada que lo cambia todo, pero siempre soy ese nada que se ahoga. Éste será un frío invierno, será duro, como el anterior. Con la única diferencia que ya no tengo miedo a perder a esos que, según ellos, aún les importo. Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, solo llego a pensar en mi propia muerte, y me hace preguntarme en sí alguien se percataría de que ya no estoy. Estos días no están siendo fáciles, demasiadas cosas en la cabeza y mucho rencor acumulado. 
Quiero gritar, quiero llorar y desahogarme, necesito irme otra vez de esta mierda, no puedo evitar pensarlo, pero no puedo volver. ¿Otro curso igual? No podría soportarlo. No quiero seguir con esto, ahora mismo no quiero seguir con mi vida.
  
                          Y el último pilar se cayó.

jueves, 22 de agosto de 2013

Y en tres, dos...

Observo atenta al reloj, la forma en la que las manecillas hacen tic-tac y nunca se paran. Como pasa el tiempo y como por mucho que lo deseemos no se detiene. De alguna manera ya presiento como voy a pasar mi invierno, con sudaderas todo el día y pulseras en las muñecas, no exactamente como complementos. Horas en el baño, comida a todas horas o a ninguna, sin un término intermedio. 
Hablándolo el otro día me dijeron que aunque era difícil, se podía salir de toda esta mierda, va a hacer un año ya, que pesado se ha hecho, y yo sigo mirando la comida como sí fuese a comerme ella a mi. Digo que estoy bien, que ya no tengo depresión, pero, ¿Realmente lo estoy o es lo que quiero hacerme creer a mi misma? No lo sé, en unas semanas lo sabré. En unas semanas cumpliré 16, y se supone que tiene que ser dulces, los míos más bien serán agónicos.

                                           ...,uno.