No hay forma más bonita de romper los esquemas
que decirnos ''te quiero''
y que no haya nunca un ''pero'' después.
Inventando nuestras noches,
cambiando el insomnio por tu espalda,
el café por sexo,
la televisión por amor,
el capítulo de aquella serie por más sexo,
cambiar los días por noches,
la música por tu voz,
el libro por tu voz.
Cambiar todo por tu voz.
En cualquier formato y a cualquier hora.
No hay forma más bonita de rompernos
que esperarte a que bajes a tu portal,
a que cojas el coche
y me lleves a cualquier sitio del mundo.
Me da igual adónde ir,
mientras sea contigo.
Creando paisajes,
que nunca superarán
tus amaneceres.
Ese momento en el que el sol
se despierta,
intentando imitarte,
como si pudiera brillar más que tú.
No hay forma más bonita de romperse,
que hacerlo en tantos pedazos
que nunca podamos reconstruirnos.
Ser un puto rompecabezas
cuya única solución sólo
pueda realizarse con tus manos.
En una cama desecha
nos deshacemos mientras
el sol se esconde otro día,
cansado de intentar iluminarte.
Porque Bilbao no necesita más luz,
porque ella brilla sola.
No hay peor forma de romperse
que cuando te dicen:
''No me vuelvas a llamar''.
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