viernes, 13 de septiembre de 2013

Just a real dream

Por primera vez eras tú quien me buscabas a mi y no al revés. Me sujetabas la mano con fuerza y me costaba creer que no te hubieses ido aún. Sonreías, y por primera vez desde hace mucho tiempo, era feliz, completamente feliz. La televisión encendida y los cristales empañados. Debía ser una fría tarde de invierno, porque nos tapábamos con una manta en el sofá, y la calefacción estaba prendida. Mientras tus manos jugaban con el cierre de mi sujetador y me susurrabas cosas que no llegaba a entender. De pronto empezó a sonar nuestra canción, me derreti con tu sonrisa, me enamorabas. No me podía creer que tanta perfección fuera nuestra, solo nuestra, juntos, en silencio. No hacían falta las palabras de por medio, nuestras miradas lo decían todo...
Y entonces desperté. Me abordaba esa sensación de que se te cae el mundo encima, que quieres volver a dormirte, que no quieres despertarte nunca. Rompí a llorar y miles de lágrimas comenzaron a caer, sentía que me ahogaba. Tu calor a mi vera, tus buenos días nada más despertar, nuestros desayunos en la cama, todo eso se había esfumado. Quería volver a sentirte por las noches respirar junto a mi.

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