“- Adiós - dijo la niña que creía ser fuerte, y se fue.”
viernes, 8 de noviembre de 2013
1801
Llega un momento en la vida de toda persona, que por una u otra razón, acaba decidiendo que no puede seguir así. Mi caso por ejemplo, el momento de poner una caducidad a todo lo que me rodea. La necesidad de escapar de aquí, la necesidad de morir de una vez. Me miro al espejo y pienso que no puedo más, que me doy tanto asco que no me puedo ver reflejada en el espejo sin llorar, que no soporto a la gente de mi alrededor. Que ya me he cansado de dar, y no recibir una mínima parte. Poco a poco se van amontonando las cosas hasta el punto que pueden conmigo y me entierran en lo más profundo del pozo. Y nadie me ayuda a salir de ahí, me ahogo y nadie se da cuenta, nadie se da cuenta de que ya he muerto por dentro.
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