Cuando seas mayor y te mires las muñecas, y tengas un bebe y un marido, y a mi viviendo en la casa de al lado te daras cuenta de lo estupida que estas siendo. ¿Y como puede una persona tan increíblemente importante en mi vida vivir tan sumamente lejos? Vuestros hijos y los míos llendo a clase juntos, una vida perfecta donde nuestros hijos nos pregunten que es la guerra porque no la han conocido. Que no haya dolor, un mundo donde nadie odie a nadie, donde nadie sufra.
Rezo por un mundo en el que nadie conozca el suicidio, ni el dolor. Que nadie este triste, que todos demos sin pedir nada a cambio.
Escribo esto entre lágrimas, ni siquiera sé el porque, el mero hecho de pensarlo me oprime el pecho, supongo que es porque sé que algo tan perfecto no puede ser real en esta vida donde el más aclamado es el que más armas vende. Te quiero, de verdad. Eres algo tan increíble como real. Quisiera poder llamar a la casa vecina y que seas tú quién me abra todas las mañanas. Que nuestros maridos comenten sobre lo mucho que tardamos en vestirnos y nosotras comentemos lo adorables que son. Que nuestros hijos corran por el jardín y me sienta orgullosa de mi misma, de nosotras. Por haber llegado donde estamos. Por haber conseguido cumplir nuestra promesa.
Siempre me dicen que me apoye en las personas que me quieren, en las personas que tengo y que sé a ciencia cierta que no van a dejarme marchar. ¿Pero como apoyarse en una persona que vive en la otra punta de España? Sé que tus abrazos podrían hacerme inundar Europa. Quiero encontrarte, abrazarte y romper a llorar, porque pronto haremos un año, un año que se dice pronto, pero desde luego no ha sido nada fácil.
Para mi cumpleaños ya sé que es lo que quiero. Te quiero a ti.
sábado, 23 de marzo de 2013
No son sólo palabras, son promesas.
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