martes, 12 de febrero de 2013

Encadenarse al mundo como ley mediocre

Poco a poco el reloj se puso en marcha, paso a paso me fui alejando del camino que quería tomar. Te diviso allí a lo lejos, y estoy demasiado cansada como para retroceder e intentar subsanar aquellas heridas que causé. A veces me quedo pensando si todo esto merece la pena, si hay alguna razón, la que sea, para seguir adelante. 
Cada día nuevo es otra nueva oportunidad para darme cuenta del desastre que soy y que ya no tengo arreglo. Mi sastre se perdió en el tiempo, y yo dejé de buscarle. Me siento cansada de fingir que no me afectan las cosas, soy débil, a decir verdad soy muy débil. Si estas mal, estaré mal contigo, soy estúpida pero nací así y no puedo cambiar. 
Dentro de cincuenta años me veo sola y rodeada de gatos. La vieja loca de los gatos. Sin importarle a nadie, sin esa familia que tanto quiero, sin ninguna meta realizada en mi absurda vida. Siento que caí en un pozo y que en verdad nunca salí. Que mi vida es un "Ahora sonrío pero luego lloro" constante. 
Últimamente todo lo que hago o dejo de hacer me sale mal, tengo miedo de que esto dure mucho tiempo, no soportaría seguir así por muchos meses más. 
En el fondo tiene una pizca de gracia, mirandolo desde un lado cómico. Nadie con dos dedos de frente puede pasar más de dos meses conmigo y no darse cuenta que hay algo en mí que falla. 

Necesito un cambio, cuando creía haberlo encontrado volví a caer por la cuesta, sin frenos, y cuando llegué al final no había nadie esperando que llegase. 

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