Quedarme una noche más dormida entre lágrimas, entre paranoias mentales e historias inventadas. Despertarme otro día más y responderme entre sollozos con un sí, igual que cada mañana desde que te conocí. He llegado a temer las horas de sueño, esas horas en las que sé que acabaré llorando al ver que el reloj marca las cuatro de la madrugada y yo sigo pensando en tí. Tú recuerdo me atormenta, mi cabeza me da vueltas.
Y un "Ojalá..." cada vez que te veo, cada vez que me miras. Yo no sé como sigues de una pieza, supongo que este juego a tí se te da bien, pero a mí no. Yo no estoy hecha de la misma pasta que tú, ni siquiera somos del mismo taller. Yo soy más de luchar por quienes me importan y tú de sentarte a ver las peleas. Ahora mi mundo está lleno, de abrazos vacíos, de mundos aparte, de miedo a encontrarse.
Estoy harta de promesas que acaban en mentiras, de noches sin dormir porque me las paso pensando en tí. Quiero una vida en la que pueda disfrutar, sin tener que preocuparme de los comentarios de los demás.
La misma respuesta todas las mañanas.
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