Te busco con la mirada entre el bullicio de la calle, pero no te encuentro. Y de pronto lo sé, sé que estas ahí parado, a su lado. No puedo verte, pero sí sentirte. Me ves y lo único que haces es mirarme, recuerdo haber pensado en una fracción de segundo en que estarás pensando tú. Tal vez, al igual que yo, estas recordando cada momento, cada segundo que pasamos juntos, uno al lado del otro. No quiero girarme, no quiero verte y menos a ella. No quiero que me veas llorar.Suspiro para que esto sólo sea una pesadilla, cierro los ojos y me pellizco el brazo con tanta fuerza que enrojece.
Al abrir los ojos todo es completamente diferente, ahora ya no estas con ella, ya no estoy llorando, estas junto a mí, mirándome mientras me desnudo. Te miro y siento que el mundo se me cae encima, te siento tan sumamente cerca, tu piel rozando la mía, tus labios susurrando a escasos centímetros de los míos que yo soy tuya y tú eres mío. Pero nada de esto es real, sólo es mi mente, mi imaginación.
Me despierto y miro el reloj. Cada noche me hago la misma pregunta y cada mañana la misma respuesta. No sé porque tu recuerdo sigue atormentandome, yo he pasado página, he cambiado de libro, y ni siquiera es de la misma sección. Suspiro en la oscuridad de la noche, miro al techo y pienso en todas las noches que he pasado así, pensandote, llorandote. Son tantas que probablemente si diga un número me quede corta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario