Empiezas andar, sola, sin ningún rumbo concreto, absorta en tu música. Necesitas un respiro de este mundo, de la misma gente todos los días, necesitas pensar tranquila. Cuando de repente miras a tu alrededor y reconoces ese lugar, ese lugar que te evoca recuerdos y personas. Sales a toda prisa antes de que alguien te vea llorar, huyes. Otra vez sin rumbo, pasan los minutos, vuelves a recordarle, a él y a todos esos momentos y sientes que te rompes por dentro. Sientes que el corazón te da un vuelco, cómo cada vez que le ves o alguien habla de él, con la diferencia que nadie le ha nombrado, no le has visto.
Entonces miras, te sientas en un banco y ves que la luz de la cocina está dada, deseas con todas tus fuerzas que sea él, que mire por la ventana y te vea. Pero sabes que no es él, sabes que el ahora mismo está a kilómetros de aquí, con otra.Ni tú, ni tu corazón podéis dar una explicación coherente para sentir lo que sientes, en tan poco tiempo. Suspiras y te alejas de esa casa en la estuviste, parece un siglo ya de eso. Parece un siglo cuando os abrazabais y todos os replicaban, todos se reían y tú sonreías mientras sentías sus caricias.
Quieres volver a vivir todos esos momentos en los que parecía que todo era perfecto, pero los cuentos nos mienten, nos crean expectativas muy diferentes a la realidad. Y eso es lo que te pasó a tí, princesa. La elección que ambos tomasteis, seguramente, no fuese la más acertada. Pero también sabes que es lo mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario