sábado, 5 de enero de 2013

The truth is blurry, but the lies are getting clearer

Dos menos veinte de la mañana, otra noche más llorando encerrada en el silencio de mi habitación, ya no sé ni que me pasa. Estoy confusa, dos voces en mi hablan de objetivos distintos. Ser feliz o dejar ser feliz a los demás, mi mente dice que los dos a la vez no puede ser. ¿Pero es eso cierto? Tal vez se equivoca, tal vez yo me equivoco y este no es el camino correcto. Tal vez solo es la edad, espero que solo sea una mala racha, que al igual que una tormenta pasará, y mañana esto solo serán amargos recuerdos. 
En catorce meses mi vida ha cambiado demasiado. Lo que antes me hacia sonreír hoy me hace llorar, quien antes no conocía se ha convertido en mi vida. No creo en las casualidad, nunca he creído. 
Me miro en el espejo mientras lloro en silencio, esto empieza a doler tal vez más de lo que puedo aguantar, mi mundo se empieza a caer poco a poco, empieza a derribarme. Cómo aquel muro fronterizo que cayó, y no volvió a ser reconstruido. Muchas veces pienso en abandonar, en dejarlo todo atras e irme. No sé si estas decisiones son las correctas, pero al fin y al cabo son mías.
Los segundos pasan y mi vida se agota a cada tic-tac del reloj.

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