Esperas despertarte mañana y qué esto sólo haya sido un mal sueño. Qué nada de esto hubiese ocurrido. Ahora mismo escribo llorando, por muchas razones, por miles de razones.
Soy un desastre de pies a cabeza, y a las personas que más intento ayudar, son a las que más daño hago. Ojalá ese 18 de septiembre en el que nací, no hubiese existido nunca. No haría daño a nadie, nadie estaría mal por mí, nadie.
Sus palabras retumban una y otra vez en mi cabeza, siento que voy a explotar.
Mi mente, a decir verdad, todo mi cuerpo, esta cansado, y ya no aguanta el trote de estos años atrás. No puedo permitirme el lujo de sonreír sí estoy triste, o de aguantar las lágrimas. El vaso está lleno, y varias gotas han intentado colmarlo. Lo he vaciado y a vuelto a llenarse tan rápido como fue vaciado. No tengo ni ganas ni fuerzas para fingir sonrisas ni buenas caras.
Mi almohada esta cansada de ser mi consejera, de aguantar todas mis lágrimas noche tras noche. Me peleo todas las noches con tu recuerdo, y soy vencida cada una de ellas, y es que este juego no está hecho para mí.
Esa sensación de que eres un estorbo para todo el mundo es la que tengo cada segundo de mi existencia.
lunes, 21 de enero de 2013
Con título.
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