Alargo las despedidas por si no vuelvo a verte, por si esto se acaba aquí y ya no hay marcha atrás. Despedidas con lágrimas. Palabras que te dejan sin palabras. Que sorprenden, que despistan. Esa sensación que dejaste cuando te fuiste de mi cama, que me pesaba hasta la sombra. Pisadas grises, autobuses llenos, páginas de libros en las que perderte y perder de vista al resto. Risas. Y prisas por contestarte. Por comerte la boca, por follarte en sueños. Prisas por respirar tu aliento o acariciar tu sonrisa. A veces la vida no sigue, a veces solo pasan los días, y tú con ellos, poco a poco, mientras observas desde una esquina. Que vivo con la maldita costumbre de ilusionarme, y luego llevarme la hostia. Que busco ansiosa un clavo que me quite otro clavo, pero esto no funciona así, al final acabaran por quedarse dentro los dos. Vivo viendo la pena reflejada en el espejo.
¿Y si ahora decido ser egoísta y por primera vez luchar por lo que quiero? Luchar por un invierno entre tus piernas, con tus besos en mi nuca y tus manos en mi espalda. También podría darme media vuelta e irme, pero yo no soy de esas, quedarme al margen no es mi estilo.
¿Y si ahora decido ser egoísta y por primera vez luchar por lo que quiero? Luchar por un invierno entre tus piernas, con tus besos en mi nuca y tus manos en mi espalda. También podría darme media vuelta e irme, pero yo no soy de esas, quedarme al margen no es mi estilo.
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