domingo, 9 de diciembre de 2012

Por los desastres de los desastres, amén.

Hace meses que este cansancio puede conmigo, que no me apetece discutir porque no me quedan fuerzas. No lucho porque mi cansancio me lo impide, estoy tan cansada que supongo que es cuestión de tiempo que todo acabe.
No quiero seguir fingiendo que todo va bien, porque no, nada va bien. Yo no voy bien, no estoy bien.
Soy un desastre, pero uno de los grandes que cuesta arreglar, que puedes intentarlo, una y otra vez que no vas a conseguir arreglarlo. Por dentro estoy rota y nadie puede arreglarme, nadie. Ni siquiera yo misma.
Como ese vaso de cristal que caes, y puedes intentar pegarlo, arreglarlo, pero sabes que no va a quedar igual, ¿Verdad? Exacto, como un vaso de cristal, una vez roto ya no tiene arreglo.

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