miércoles, 6 de agosto de 2014

Drogas para matar

Aunque estemos en guerra seguiré haciéndote el amor hasta las tres de la mañana.
Aunque te odie siempre quedarán las ganas de amarte a la luz de las velas. De oírte gemir entre el tictac de las agujas del reloj.
Noches que duelen de la monotonía no escrita, y romper las reglas con besos y la cama con más besos.
Que escribirte a tientas en una oscuridad cuyo silencio duele empieza a ser rutina en un verano poco común.
Con más verde que chocolate para la depresion en estas noches de soledad inevitable.
Recorrer de memoria tus subidas y bajas, cada una de tus vertiginosas curvas. Subir a tu pecho y tirarme al vacío con la esperanza de morir en el intento.
Eras el amor en prosa ascética del siglo XVI.
Como todo lo bueno ocurrió que terminó.
Eras. En pasado y en mi memoria la rosa más bella que más espinas clavaba.
Que te has ido, y aunque espero que vuelvas te quiero bien lejos.

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