jueves, 18 de septiembre de 2014

Tu puta forma de;


                No mirarme a los ojos cuando me hablas, ni cuando te hablo.

                 De sonreirme como si nadie más existiese en el mundo que tú y yo.

                 De los pitis y los besos. De los besos y los pitis.

De; las caricias y las gafas de siempre, tu sitio y mi sitio. Lo mío tuyo y supongamos que lo tuyo mío. Pongamos como cierto que no me quieres, y te pregunto yo que haría sin ese amor que me hace soñarte, que te sueño y despierto, y el vacío me inunda porque solo son una maraña de recuerdos mal acondicionados en mi cabeza.


Que los recuerdos son como las cartas de mi escritorio, se traspapelan y se pierden o se olvidan. También dicen ser como las letras de las canciones en ingles, que escuchamos por segunda vez y de las cuales acabamos inventandonos la letra, cambiamos las cosas a nuestro parecer. Los recuerdos cambian con el paso del tiempo y yo no quiero que me pase, ni que las cartas que te he escrito se pierdan. Yo no quiero pasarme sin ti más tiempo del que pueda soportar, resulta que es tan simple como explicarte que no te quiero en otro lugar que no sea la cama en la que yo duerma.


Quiero discutir contigo y que me grites, que discutamos sobre si la tele va en la sala o en nuestra habitación, que si las noches de partido duermes en el sofá o a mi lado. Quiero discutir, porque prefiero discutir contigo, amor, a follarme a setenta.

                                                                                            No sé si por suerte o por desgracia
                                                                                            pero me ha tocado echarte de menos.

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