Es entonces cuando te das cuenta de que no eres nadie, de que eres invisible. Te sientes vacía y no quieres ni siquiera vivir.
Te levantas de la cama por puro aburrimiento, intentas hacerte creer a ti misma que eres alguien importante que podrás hacer con tu vida lo que te propongas, pero venga allá, seamos realistas, jamas serás nadie.
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